El Lute regresa al banquillo

  • El que fuera uno de los presos más célebres y modelo de la reinserción declara ante el juez por la acusación de malos tratos y amenazas de su ex esposa

Eleuterio Sánchez Rodríguez, El Lute, regresó ayer a los juzgados 27 años después de que el Gobierno le concediera el indulto. Su vuelta a los juzgados se produce para responder de los cargos de malos tratos y amenazas que le atribuye su ex esposa, aunque el propio Lute asegura que no se siente "imputado" ni tiene conciencia de haber cometido ningún delito porque que la denuncia presentada es "falsa".

El Lute llegó con aspecto relajado y se mostró en todo momento amable con los numerosos reporteros gráficos y periodistas que habían acudido para seguir el juicio, en el que la Fiscalía solicita una condena de 20 meses de prisión para el que fuera el preso más conocido de España, condenado a muerte por un consejo de guerra y que protagonizó dos espectaculares fugas en 1961 y 1971.

Antes de entrar en la sala de vistas para responder a las preguntas del fiscal, Eleuterio Sánchez criticó con dureza la ley integral de Violencia de Género, por cuanto, a su juicio, es inconstitucional al no preservar la presunción de inocencia de los acusados y no ofrecer la posibilidad de escuchar a ambas partes. En cuanto al caso concreto de los malos tratos que se le imputan, El Lute admitió que después de 18 años casado existían "desavenencias" con su ex esposa, con la que tiene dos hijos, y una situación de "desgaste", pero nunca malos tratos. En su opinión, la denuncia que presentó su mujer obedece a que ésta ha sido "mal orientada".

Dos son los hechos concretos que le imputa la Fiscalía hispalense a Eleuterio Sánchez. El primero, haberle golpeado en el domicilio familiar, en Tomares, el día 16 de febrero de 2006, agresión que no causó lesión alguna a su mujer. El segundo, 12 días después, tuvo lugar en Punta Umbría (Huelva), donde el acusado localizó a su esposa acompañada de un amigo y le amenazó diciéndole que estaba "condenada a muerte", ante la negativa de la mujer a entrar en el coche.

En cuanto al primero de los episodios, El Lute reconoció que hubo una "discusión", pero negó "en absoluto" haber agredido a su ex compañera, a la que acusó de llevar una "doble vida". Según su relato, la siguió hasta la localidad onubense porque quería "presenciar con sus propios ojos" que su mujer estaba con otro, pero no hubo ninguna violencia. "He pasado cosas muy serias en mi vida y no pierdo los estribos por estas tonterías", llegó a comentar El Lute, que añadió que sólo quería mantener una conversación "pacífica, de personas adultas".

Frente a esta versión, la mujer de El Lute, C. C., mantuvo que ha sido insultada y golpeada por El Lute, quien le dejó hasta "las formas de sus manos" marcadas en las piernas. La mujer señaló que no denunció ese primer incidente de malos tratos porque se lo aconsejó un abogado, amigo de la familia, y le dio "pena" porque no quería que "la noticia estuviera en todos los periódicos al día siguiente". La esposa, que es ATS, dijo que recibió asistencia sanitaria y que el personal le aconsejó igualmente que no lo denunciara, una explicación que no quedó del todo clara porque existe un protocolo de actuación sanitaria para remitir de oficio al juzgado los partes de lesiones por estos casos.

La ex compañera de El Lute dijo que estaba "asustada por el miedo" que había pasado y a la posible reacción del acusado. El juicio continuará la próxima semana.

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