El Metrocentro se consolida tras cinco años de polémicas

  • El tranvía cumple un lustro tras superar unos comienzos marcados por las críticas a las catenarias en el casco histórico o por el recorrido inicial de sólo 1,4 kilómetros

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El Metrocentro cumple hoy, 28 de octubre, cinco años. Tras superar múltiples polémicas marcadas por el impacto en el paisaje del casco histórico o por su recorrido inicial (Prado-Plaza Nueva) de apenas 1,4 kilómetros, el tranvía ha logrado consolidarse, un lustro después, como la segunda línea de Tussam más utilizada. A las cinco de la tarde, casi medio centenar de personas aguardan la llegada del Metrocentro al Prado de San Sebastián, el trayecto es corto, pero entre los pasajeros hay varias familias con niños pequeños, personas mayores, y extranjeros que prefieren llegar a la Plaza Nueva en el tranvía. Cuando suben, no hay ni un asiento libre; los vagones llegan cargados desde San Bernardo.

"Todos los días hay más de diez personas permanentemente esperando en la parada del Prado", comenta Francisco Javier de la Viña, conductor del Metrocentro desde el mismo día de su inauguración, el 28 de octubre de 2007. Tussam cuenta con 24 tranviarios, conductores de autobuses que se especializaron para dirigir el Metrocentro. A una velocidad que gira entre los 10 kilómetros en las zonas peatonales y los 50 kilómetros por hora en la calzada, "el tranvía es muy valorado por el público", añade De la Viña. Desde su puesta en marcha, Germán del Pino también conduce el Metrocentro, quien recuerda los dos modelos de vagones: "el de última generación es de alta tecnología porque funciona sin catenarias, sólo con baterías". Entre las estaciones del Archivo de Indias y la Plaza Nueva, zona monumental, los vagones avanzan sin cables. "En sólo 20 minutos se recarga automáticamente para funcionar sin las catenarias", explica Del Pino. La eliminación de los cables en el entorno de la Catedral se llevó a cabo el 7 de abril 2011, una medida que terminó con la polémica sobre el impacto sobre la catedral y el elevado coste que suponía para las arcas municipales retirar cada año las catenarias para celebrar la Semana Santa.

El sistema abierto ideado para que sea el usuario el que abone su billete se complementa desde hace meses con un refuerzo por parte de Tussam de inspectores que impiden la picaresca. Las cámaras del tranvía detectaron durante un periodo que un buen número de viajeros utilizaban el Metrocentro sin pagar. Ahora, con mayor frecuencia, los viajeros pueden encontrar a un revisor.

La puntualidad del tranvía y las enormes dificultades para llegar en coche al centro han convertido a este transporte, tan discutido en sus inicios, en un sistema muy apreciado en la ciudad.

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