"Miedo, insomnio e indignación"

  • Dos enfermeras veteranas recuerdan varios episodios violentos que han sufrido en sus puestos de trabajo en centros sanitarios de Sevilla

"Un señor llegó con su hija pequeña, que había sufrido una herida en la ceja. No tuvo paciencia. Me encontraba en la consulta de Urgencias atendiendo a otro paciente cuando comencé a escuchar golpes y gritos. Al salir de la consulta para comprobar qué ocurría, este individuo comenzó a amenazar y a insultarme. Me empujó en varias ocasiones. Al comprobar que persistía me escondí en un despacho a la espera de que llegara la policía", explica Francisca Rufino, enfermera que sufrió esta agresión recientemente en el centro de salud de San Hilario en Dos Hermanas.

Desde los hechos Francisca sufre insomnio, mucho miedo e indignación. "Lo peor: había más pacientes cuando ocurrió", lamenta. "Fue muy desagradable. El individuo siguió golpeando con patadas y puñetazos la puerta", añade.

A sus 46 años Francisca Rufino ha dedicado 25 a los cuidados de enfermería en distintos puntos asistenciales. "Los usuarios deben entender que nosotros somos trabajadores", asevera, al recordar otra agresión: "En otra ocasión, hace ya años, me encontraba trabajando en las Urgencias del Hospital de Traumatología del Virgen del Rocío cuando un individuo nos atacó. A los tres días logré recuperarme y volver a la normalidad, pero la doctora lo pasó mucho peor. Durante la agresión llegué a pensar que este individuo era capaz de llegar a matarla", recuerda. En este episodio el agresor fue también el familiar de un paciente que acudió a Urgencias. "Miedo, indignación y rabia".

La veterana enfermera considera que "es necesaria más seguridad especialmente en las Urgencias y que exista proporción entre los pacientes que llegan a los centros y los profesionales".

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