Novias para una escuela de Sudán

  • El martes se celebra en Pineda un desfile de moda benéfico para recaudar fondos para el colegio Ciudad de Sevilla de Panakar, fundado por el misionero sevillano José Javier Parladé

En Panakar (Sudán) hay una escuela que lleva por nombre Ciudad de Sevilla. La fundó un sacerdote comboniano de 73 años llamado José Javier Parladé Escobar, el mayor de 15 hermanos de una conocida familia sevillana, que lleva 40 años en Sudán. Allí comenzó liberando a niños de la esclavitud y dando clases a las sombras de los árboles. Con los años, poco a poco, fue consiguiendo fondos para construir escuelas y hospitales con los que mejorar la educación y la calidad de vida de más de 27.000 niños.

Ciudad de Sevilla es el nombre de una de esas escuelas, porque se construyó gracias a la generosidad de los sevillanos, que aportaron donaciones al proyecto de José Javier Parladé a través de la asociación de Ayuda a Misioneros de Sudán (Amsudán). Este colegio necesita seguir contando con el apoyo económico y, por eso, se ha organizado un desfile de moda de trajes de novia con el que conseguir fondos para seguir financiando el proyecto educativo en Sudán.

Este evento benéfico se celebrará el próximo martes 30 de abril en el pabellón del hipódromo del Real Club Pineda de Sevilla. El acto comenzará a las ocho y media de la tarde con una copa de bienvenida. A continuación comenzará el desfile y después habrá una cena cóctel con DJ incluido. El precio de la entrada es de 30 euros. Los vestidos que se exhibirán en el desfile han sido diseñados por Carmen Maza y Ana Rojas y las modelos serán las propias novias que vistieron los trajes el día de su matrimonio, que lucirán joyas de Rocío Porres.

La escuela Ciudad de Sevilla de Panakar se construyó después de que se celebrara otro evento benéfico en el año 2007, cuando la sociedad sevillana se volcó para ayudar a hacer realidad este proyecto. Entonces, algunos de los hermanos de este sacerdote comboniano recordaban cómo venció sus escrúpulos higiénicos, su timidez y su dificultad con los idiomas para pasar más de cuatro décadas en África entre guerras, penurias y enfermedades. "Cuando viene a Sevilla está deseando volver a África", recordaba su hermano Rodrigo.

José Javier Parladé no abandonó a su familia africana ni siquiera en los tiempos en los que se recrudecía la guerra civil en Sudán y los aviones bombardeaban su misión de Yirol, en el sur del país. Cuando había bombardeos, tenía que correr a refugiarse en el bosque o en el refugio que habían cavado. Tras 25 años de guerra, con dos millones de muertos y cuatro millones de desplazados, en enero de 2005 se firmó el tratado de paz entre el gobierno y la guerrilla del SPML. Ese momento de paz fue el que aprovecharon misioneros como el padre Parladé para contribuir a la reconstrucción del país.

El trabajo que había por delante era enorme. El presidente de Amsudán, Juan de Orbaneja, recordaba en 2007 que, en su primera visita a la zona tras firmarse la paz, la situación seguía siendo "durísima". "Llegaba muchísima gente del norte del país, refugiados sin prácticamente nada, personas a las que habían partido los brazos y tenían que andar durante días. En Rumbeck, el hogar de las misioneras de la caridad estaba abarrotado de niños huérfanos por la guerra...", explicaba el presidente de la asociación de misioneros, que comenzó su andadura liberando a 300 niños esclavizados en colaboración con los sacerdotes trinitarios.

A través de ellos, Amsudán entró en contacto con los padres combonianos que trabajan en el sur de Sudán y con el padre Parladé. La asociación decidió entonces centrar sus esfuerzos en apoyar esta labor. En las escuelas los alumnos reciben enseñanza y también alimentación. También se financia la construcción de granjas escuelas, pozos y otras instalaciones.

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