'Okupas' en la fábrica de vidrio

  • Una veintena de rumanos están viviendo desde enero en la factoría de la Trinidad · Los vecinos temen que la ocupación comience a crecer en las próximas fechas

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Los vecinos de la avenida de Miraflores temen que la antigua fábrica de vidrio de la Trinidad se convierta en una nueva colonia de inmigrantes rumanos como lo fue la manzana de la Barqueta hasta el pasado verano. Detectaron la presencia de un grupo no demasiado numeroso de personas residiendo dentro de la fábrica hace unos dos meses y desde entonces viven con cierta inquietud.

Dicen que hay entre 20 y 30 inmigrantes residiendo en las antiguas naves de esta fábrica, cerrada desde hace más de cinco años y en la que está previsto que se construyan viviendas respetando la nave central y la chimenea, donde se abrirá un museo del cristal. Para ello todavía no hay plazos y habrá que desalojar primero a estos okupas.

La propiedad del edificio, la promotora Edificarte, denunció la ocupación el pasado mes de enero, según explicó ayer a este periódico el director general de la compañía, José María Jiménez. No es la primera vez que sufren este problema. En noviembre salieron de otra parte del solar -la más próxima a la Carretera de Carmona- medio centenar de rumanos que llevaban años viviendo en él. La nueva ocupación está en manos de un juez y es posible que pasen varios meses hasta que se dicte la orden de desalojo.

Por eso los vecinos temen que la colonia se vaya incrementando. Ramón Sánchez, vecino del número 16 de la avenida de Miraflores, disfruta de una vista privilegiada de la fábrica. Se aprecia cada horno, cada nave y la gran chimenea de las antiguas instalaciones. Por la mañana no se ven personas dentro, sólo gatos. Si queda alguien en el interior, debe estar dentro de alguna de las naves.

Todas las puertas de la fábrica están tapiadas, incluidas la de una vivienda colindante que también está abandonada. Por dónde entran los okupas al edificio es un misterio, tanto para los vecinos como para la propiedad. "Un día los vi subiendo por la parte más baja del muro. Se agarraban al transformador de la luz. Estuve a punto de decirles algo, que se podían quedar allí pegados, pero luego lo pensé mejor y me fui", relata este vecino.

Juan Rubio es otro de los residentes del barrio que anda preocupado con la ocupación. "Por el momento no se puede decir que haya habido robos. Prueba de ello es que todas las tuberías del bloque siguen ahí". Pablo Naranjo, otro vecino, cuenta que cuando realizaron obras en un bingo cercano no se llenaron las cubas colocadas en las puertas porque los inmigrantes se lo llevaban todo en el momento que los albañiles dejaban los escombros en las cubas. "Viven de vender chatarra y con lo que ganan van tirando. Cuando les falte de dónde sacarlo, tendrán que obtenerlo de algún modo".

El presidente de la asociación de vecinos Miraflores-La Trinidad, Esteban Suárez, explica que hay cierta inquietud entre los vecinos, que temen sobre todo que exista un efecto llamada y que el número de inmigrantes que viven en la fábrica aumente, como ocurrió el pasado verano con el edificio de la Barqueta, en el que llegaron a residir más de 300 personas. Esa misma inquietud se percibe en la del cuponero de la ONCE que tiene su puesto al otro lado de la fábrica, en la Carretera de Carmona, que prefiere no hablar del tema públicamente.

El Ayuntamiento admitió ayer que sabía que el inmueble había sido ocupado y que está tratando de encontrar una solución al problema. Se trata de un asunto complicado, ya que el caso está denunciado en un juzgado y aún no hay ninguna medida iniciada. Lo único que por el momento puede hacer la Policía es impedir que entren más personas.

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