El PP defendió en 2003 la edificación de un centro cultural en el Parque del Prado

  • Apoyó la construcción de un edificio administrativo o cultural justo donde se construye la biblioteca a la que ahora se opone

La férrea oposición que el PP mantiene a la construcción de la biblioteca universitaria diseñada por Zaha Hadid en los jardines del Prado de San Sebastián contrasta con las sugerencias que el mismo grupo municipal presentó al avance del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Sevilla en las que defendía la construcción de un edificio de carácter administrativo o cultural en la cabecera oriental del parque, justo en la misma parcela donde la Universidad de Sevilla está erigiendo la biblioteca cuyas obras acaban de ser paralizadas por mandato judicial.

El documento firmado por el PP está fechado en marzo de 2003, época en la que Jaime Raynaud estaba al frente del grupo municipal popular. En él, la oposición defendía una propuesta de reordenación de usos de solares en el Prado de San Sebastián para solventar el problema de tráfico y de equipamientos de la zona. Llama la atención, con todo, que hace cinco años fuese el propio PP el que sugiriera que se utilizara parte del Parque del Prado de San Sebastián para la construcción de "un edificio singular administrativo (Ayuntamiento del siglo XXI) o cultural que presidiera los Jardines en su cabecera oriental, en contraposición con la cabecera occidental" que, a juicio de los populares, "queda perfectamente configurada por la antigua Fábrica de Tabacos".

El documento de sugerencias al avance del PGOU, al que ha tenido acceso este periódico, plantea que el cierre de la cabecera oriental en la calle Diego de Riaño incrementaría el nivel urbano de los actuales jardines.

Además de auspiciar el edificio justo en el mismo emplazamiento donde ahora radican las obras de la biblioteca universitaria, los populares argumentaron razones para ejecutar un aparcamiento soterrado justo debajo de la banda de jardín con fachada a Diego de Riaño.

Las alegaciones del PP se acompañan de gráficos y planimetría en los que no sólo propone la eliminación de parte de la zona verde de los jardines del Prado, sino también una redistribución de usos para convertir el Prado en un intercambiador modal de transportes de primer orden. Así, la oposición consideraba entonces que los debates sobre la ordenación del Prado habían sido cerrados "en falso" con la implantación y urbanización del actual jardín, cuya "única virtud" fue la de "cautelar" el espacio, en la medida en que no contribuyó a resolver los problemas de tráfico y equipamientos que se dan en ese enclave.

La oposición apoyaba la construcción en la cabecera norte de un edificio de equipamiento administrativo judicial en el solar donde estaba proyectado el edificio de Moneo en época de Soledad Becerril. La extensión de las dotaciones judiciales se completaría con una estación de autobuses metropolitanos en la planta baja, la interconexión con las bocas del Metro y aparcamientos soterrados.

Dos apuntes más: el PP respaldó entonces la reserva de equipamiento comercial en el entorno del Prado bajo cota cero aprovechando la idea inicial de deprimir la avenida de Menéndez Pelayo.

La paralización de las obras de la biblioteca del Prado decretada el pasado 24 de julio por el TSJA tras una decena de recursos vecinales en los tribunales provocará el despido de al menos un centenar de trabajadores y pérdidas de más de 6 millones de euros, según argumenta la promotora del proyecto, la Hispalense. El edificio paralizado tiene una superficie de 9.000 metros cuadrados y un coste de 22 millones de euros. Los vecinos alegaban que el proyecto de la arquitecta iraní era perjudicial para el entorno por su impacto sobre las zonas verdes, calculando que el 8% afectado equivale a 200 árboles, un 20% del total de los jardines. Las obras están ya ejecutadas al 25%.

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