Julio Muñoz Gijón

Pavía de tiburón en Gambrinus

  • Viaje en el 27 a Sevilla Este, donde este joven autor pone fin a la trilogía de la regañá y el palodú. De la cola de firmantes de su libro a la de viajeros.

LLUEVE a cántaros en Sevilla. Es la primera frase de El prisionero de Sevilla Este (Almuzara). Cuando nació su autor, Julio Muñoz Gijón (Sevilla, 1981), era alcalde de Sevilla Luis Uruñuela, que da nombre a la avenida por la que se entra en el barrio donde pone fin a la trilogía de Rancio Sevillano, las andanzas de los policías Jiménez y Villanueva.

La cola en el 27 es impresionante. Casi tanta gente como las 135 personas que pasaron por El Corte Inglés para que les firmara ejemplares de su libro. Entre ellos, una señora que le pide la rúbrica para su hijo. "Se llama Gustavo Adolfo y es del 15-M".

Julio, el segundo escritor más importante en la historia de Bami, está siendo uno de los autores más vendidos en la Feria del Libro. Es el gran ausente. Hoy da la lista Vicente del Bosque y él lleva la página web de la selección. No sabe qué libros se llevará a Brasil. "Seguro, alguno de Vila-Matas". El 27 es un autobús con guarismo de poetas. El prisionero de Sevilla Este suena a ídolos de barrio, como el hombre-lobo de Pino Montano (Kiko Veneno), el indio de Bellavista o la araña de Montequinto. Bajamos en Fibes, donde empieza la acción de su última entrega. Ya es mayo avanzado y se oye música de Semana Santa. "Eso es por la diferencia horaria".

Los coches pasan a toda pastilla. "Esto es Brasilia sin Niemeyer". Franquicias en el centro comercial: un Kebab, un Pomodoro. Entramos en Gambrinus, aunque sea como gratitud con la Fundación Cruzcampo en la que presentó su libro. "Fui en el 2, que es más puntual que los aviones. Lo iba a presentar uno de los personajes, José Manuel Soto, pero perdió el vuelo en Galicia".

Le hace la pregunta al camarero con total naturalidad: "¿Tienen pavía de tiburón?". Atrás, en el recorrido, han quedado palabras de un pasado prosaico: Tamarguillo, Ranilla. "Fui a la cárcel a presentar El crimen del palodú. Les dije a los reclusos que me dijeran que era lo que más echaban de menos. Alguno me dijo cosas tan bellas que dolían. Echaba de menos una pizza cuatro quesos, era lo último que tomó antes de perder la libertad". Cayeron todos los muros menos uno, "los que toman Nesquik y los que toman Cola-Cao".

Él lleva su lista de porteros: Iker Casillas, que cumplió años el pasado martes; el portero del bloque donde vive en Madrid, cerca del Rastro. "Es serbio y se puso muy contento cuando le llevé un poster dedicado por Iker"; y un tío abuelo suyo que practicó la lucha libre, con el apodo de Mano Dura. "Era portero del Holiday. En mi comunión había muchos refrescos de esa discoteca".

Regañá, Palodú... De las trilogías, se queda con Tu rostro mañana, de Javier Marías. "Lo del cerco de sangre es insuperable". La de Stieg Larsson, Millennium, la empezó a leer un verano en Costa Ballena. Un autor devorado por la moda y por la prisa. "También me va a pasar a mí".

Día de elecciones europeas. "¿Una ciudad? Reykiavik. Mi grupo favorito es de allí, Sigur Ros. Trabajaba en Andaluces por el Mundo y me puse a buscar andaluces que vivieran en Islandia. Di con seis, la jefa quería alguna chica, la encontré y fui para allá". No había pavía de tiburón en Gambrinus. Uno de sus personajes pinta en una pared del Duque: "Montaditos o Muerte". Otra vez a la parada del 27. Ya es de noche en Sevilla Este. Los coches pasan tan rápido que parece Montmeló. "O Bombay". En la firma, alguien le insinuó que si los dos primeros libros los situó en la Semana Santa y la Feria, por qué no cerraba en la Alameda. Con cortesía impropia de su (nuevo) gremio, le recomendaba que comprara Canijo, de Fernando Mansilla.

De noche todos los gatos son pardos. Los autobuses urbanos se llenan y vacían como los bares. Un eje móvil de abcisas y ordenadas. Quiebro en la Puerta Osario. Julio señala el bar Intramuros, junto a La Abundancia. "Probablemente, la tercera mejor cerveza de Sevilla, después del tándem Jota-Tremendo".

Suben al 27 dos africanos. Se acomodan en los dos primeros asientos, copilotos del conductor. "Uno va a la moda, otro lleva ropa de una ONG o una parroquia", dice Muñoz Gijón. Se les acerca en la plaza del Duque. Fin de trayecto. Uno es de Senegal, otro de Malí. Han ido más veces a Sevilla Este que el autor de El prisionero... Senegal le ganó a Francia en el partido inaugural del Mundial 2002 y Malí es la patria chica de Kanoute , icono del sevillismo. "¿Les hago una foto?", pregunta. Optamos por la foto del alma. Timoneles de Recaredo, el visigodo que manda en los Negritos. Julio será Junio en Brasil. Lleva la música de Triana en el pecho. Canción alegre de San Gil Street, Macarena en la calle.

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