Piden 15 años de cárcel a una mujer que asfixió a su marido en la cama

  • El fiscal pide 15 años y 90.000 euros a una ciudadana griega de 40 años por el asesinato en la calle San Luis de su marido, un peruano de 33 años.

El fiscal ha pedido una condena de 15 años de cárcel para una mujer acusada de matar a su esposo asfixiándole con una almohada, cuando ambos se encontraban en la cama en su domicilio de Sevilla en la madrugada del 3 de julio de 2006.

El escrito de acusación, facilitado a Efe, dice que el homicidio ocurrió en una vivienda de la calle San Luis de Sevilla, cuando la acusada F.R.M., de 40 años y nacionalidad griega, colocó una almohada en la cara de su esposo, "tapándole la nariz y la boca a la vez que presionaba fuertemente", lo que le provocó la muerte por asfixia.

La acusada será juzgada a partir del 3 de marzo por un jurado popular en la Audiencia de Sevilla, donde la Fiscalía solicitará para ella 15 años de cárcel por un delito de asesinato y el pago de 90.000 euros de indemnización al padre de su esposo.

La víctima  V.J.A.R. era un peruano de 33 años que había contraído matrimonio con la acusada en diciembre de 2002, en una relación en la que no tenía hijos.

En sus declaraciones judiciales realizadas hasta ahora, la procesada mantuvo que asfixió a su esposo "al no soportar más tiempo las vejaciones" de índole sexual a las que la sometió, tras atarla a la cama con los brazos en cruz e insultarla.

Según su versión, V.J.A.R. la ató, le insultó llamándola "puta" y le dijo que "era su esclava e iba a hacer lo que él mandase", tras lo cual le dio mordiscos en todo el cuerpo y la penetró analmente.

La procesada, que ha alegado trastorno mental, asegura que al comprobar que su esposo estaba muerto cogió de la mesita de noche una cuchilla y se hizo cortes en el cuello y en los antebrazos con intención de suicidarse.

Luego perdió el conocimiento y no sabe cuanto tiempo pasó hasta que a las 3 de la madrugada del 5 de julio llamó a la Policía.

Sin embargo, la familia de la víctima atribuye el homicidio a que él había decidido romper la relación, pues había consultado a un abogado para iniciar los trámites de separación y dos días antes de su muerte se había ido de casa.

La víctima trabajaba como camarero en un bar de la calle Torneo de Sevilla, llevaba once años en España y le faltaban tres asignaturas para acabar la carrera de Psicología, según han dicho a Efe fuentes de la acusación particular.

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