Seguridad ciudadana Los problemas logísticos de la fuerza local

La Policía se queda sin tóner

  • Los agentes municipales destinados en la comisaría de Sevilla Este llevan diez días sin poder imprimir documentos y redactando los atestados a mano

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El tóner es ese polvo fino de color negro imprescindible en cualquier oficina para imprimir un documento, esa sustancia que viene dentro de unos cartuchos de plástico duro que siempre hay que sacar a tirones cuando se atasca la impresora y que cuando uno consigue volver a colocar en su sitio le han dejado las manos tiznadas. Cuando no hay tóner se pierde la operatividad, la empresa deja de funcionar a pleno rendimiento durante unos minutos hasta que algún empleado solidario se acerca a la impresora para reponer un nuevo cartucho.

Ocurre que esta incidencia, en una empresa privada, no suele pasar de unos minutos o, a lo sumo, un día si se han acabado las existencias. Pero si se trata de una entidad pública las cosas suelen ir más lentas. Si además es una oficina del endeudado Ayuntamiento de Sevilla en tiempos de crisis el problema suele durar algo más. Concretamente diez días.

Ese es el tiempo que llevan los policías locales de la comisaría de Sevilla Este sin poder imprimir un papel, volcando las impresoras y dándoles golpes para que los pocos documentos que tienen que sacar por cuestiones de fuerza mayor se impriman con la suficiente nitidez para que su destinatario pueda leerlos y despidiendo a los ciudadanos que acuden a plantear cualquier problema ante la imposibilidad de entregarles una copia de su denuncia para que puedan firmarla.

Desde la semana pasada los agentes de este distrito realizan sus atestados a duras penas y la comisaría está prácticamente paralizada. Cada policía tiene que informar por escrito de todas las incidencias que encuentra en cada jornada de trabajo, por lo que suele elaborar a diario varios documentos. Al menos tienen la opción de guardar los documentos en el ordenador para rescatarlos una vez que se vuelva a reponer el tóner. Sólo se imprimen, con letras borrosas, los papeles más urgentes.

Ayer, por primera vez desde que se detectó esta incidencia, un funcionario del Ayuntamiento se acercó a la comisaría de Sevilla Este para solventar el problema. Y todavía, a la hora de cierre de esta edición, los agentes no disponían de tóner.

Cierto es que en verano el número de denuncias ciudadanas ha descendido considerablemente y se abren menos expedientes que durante el resto del año. Desde principios de julio el número de ciudadanos que acuden a diario a poner cualquier anomalía del distrito en conocimiento de los agentes municipales no suele superar la decena, pero los que van no pueden llevarse su denuncia. A algunos se les ha dado la opción de transcribirla a mano y así se ha podido ver durante toda la semana a algún policía y a algún vecino sentados frente a frente en la comisaría trabajando más con el bolígrafo que con el ordenador. Como si fuera una sede policial de los años sesenta.

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