"Sólo queremos estudiar"

  • Las alumnas exigen un centro para Educación Permanente

Son ochenta, la mayoría mujeres que quieren obtener el Graduado de Educación Secundaria para mejorar en su trabajo o, simplemente, para defenderse mejor en la vida diaria. Pero no pueden. Desde el 19 de febrero no tienen clase. El edificio donde impartían Educación Permanente, el centro cívico San Jerónimo, se cae. Las humedades en los techos suponen un riesgo que el Ayuntamiento no está dispuesto a asumir y por ello cerró las puertas del centro de Educación Permanente, sin dar alternativas a los alumnos.

Al inicio del curso les prometieron aulas nuevas en el antiguo instituto de San Jerónimo, de titularidad municipal desde enero, que permanece vacío. Para ellas este edificio educativo es la solución más viable porque se encuentra en el barrio y no tiene uso. El problema: no hay portero ni limpiadora. Son muchos los escritos remitidos a la Delegación de Educación y al Ayuntamiento sin obtener una solución a su situación.

Varias vecinas de San Jerónimo y alumnas de Educación Permanente además incidieron ayer en los destrozos provocados por okupas que se instalaron en el antiguo instituto. "El edificio necesita reformas. Que lo reformen. Pero que, al menos, nos coloquen unas caracolas provisionales. Sólo queremos un lugar para estudiar. Muchas nos examinamos en junio", explica la portavoz de los alumnos, Milagros Zayas. Estas estudiantes son amas de casa, madres y muchas trabajan. Tienen que hacer un gran esfuerzo para retomar estudios que en su juventud no pudieron cursar. "Sin calefacción, pese al frío y las goteras hemos venido cada tarde al centro cívico pese al peligro de los camiones de gran tonelaje que atraviesan el polígono industrial (el centro cívico está ubicado en el polígono). Pero ahora ni siquiera contamos con este centro porque está cerrado. San Jerónimo está abandonado por todas las administraciones", denunciaron ayer con rabia varias alumnas.

María José Morillo tiene 41 años y trabaja en Correos, como cartera. Muy joven, con 16 años, esta vecina de la Macarena comenzó a trabajar y ahora quiere retomar los estudios . "Quiero hacer un módulo de Jardín de Infancia. Nunca pude y ahora todo son problemas", explica esta alumna. Manuela Redondo también es madre y trabaja desde los 14 años como asistenta. Está cansada de este trabajo y quiere formarse para tener más posibilidades. "A todas nos cuesta mucho empezar de nuevo. Ni siquiera tenemos un edificio", explica con resignación. Manuela recuerda que en San Jerónimo hay muchos jóvenes que abandonan sus estudios y que necesitan una segunda oportunidad. "El centro de Educación Permanente debería ser un lugar para brindar esa segunda oportunidad para muchos que ni siquiera saben leer ni escribir".

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