Tráfico peatonalizará parte del Paseo de Colón tras ampliar los parkings

  • El proyecto está ahora en plena negociación con Sando y Martín Casillas con vistas a poder cerrar un programa financiero · La operación incluye un paso subterráneo entre la Maestranza y la Torre del Oro

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El Ayuntamiento de Sevilla trabaja en un ambicioso proyecto para remodelar por completo la actual fisonomía del Paseo de Colón, uno de los principales ejes viarios de la ronda histórica. El plan, que todavía se encuentra en fase muy embrionaria, tiene sin embargo una potencialidad política evidente, ya que supondría para el gobierno local (PSOE e IU) consolidar de manera definitiva la política de peatonalización emprendida durante el pasado mandato municipal en determinados enclaves del centro de la ciudad. En este caso, se trataría de un área perimetral al conjunto histórico, pero cuya transformación física y funcional daría a Monteseirín un activo político clave con vistas a su permanencia en la Alcaldía.

La iniciativa, que, como ya se ha apuntado, todavía no está cerrada del todo, depende en estos momentos de cómo fructifique la negociación técnica que el área municipal de Movilidad, dirigida por Francisco Fernández, viene desarrollando con las empresas constructoras Martín Casillas y Sando. Ambas son las titulares efectivas de las dos concesiones administrativas otorgadas por el Consistorio para la explotación de los aparcamientos rotatorios del Paseo de Cristina y el Paseo de Colón. La operación, en sus líneas maestras, consiste en cerrar un acuerdo para ampliar ambas instalaciones -un deseo que el Ayuntamiento acaricia como parte de su plan de remodelación del tráfico en el centro y todo su entorno- de manera que, al tiempo que se da servicio a las necesidades de los usuarios del casco histórico (los comerciantes, pero también los residentes), se obtengan fondos económicos suficientes para poder costear una reforma de índole urbanística que cambie para mejor la fisonomía de esta parte de Sevilla.

Sería pues con el dinero que ingresaría el Ayuntamiento como resultado de la ampliación de ambos estacionamientos subterráneos -administrados por ambas sociedades mercantiles durante varias décadas, periodo que además podría incluso ampliarse- con lo que se financiaría la remodelación viaria integral de toda la banda Oeste del centro, de forma que la circulación -que en estos momentos discurre al mismo nivel- pueda desarrollarse una vez culminado el proyecto a distintas alturas y que, de esta forma, puedan ganarse muchos más espacios libres en favor del peatón.

La envergadura real de la reforma, sin embargo, todavía está por ver, ya que todavía no existe un acuerdo formal entre las empresas y el Consistorio para la ampliación de los dos citados aparcamientos. Como todo depende de cuál sea finalmente la extensión final de los futuros estacionamientos rotatorios, operación en la que se generarían los supuestos ingresos económicos previstos, el ámbito urbano que se verá finalmente afectado por la remodelación no está del todo definido. Ahora hay varios escenarios: uno, más discreto, que consistiría en centrar la peatonalización entre la plaza de toros y la Torre del Oro; y otro, mucho más ambicioso, que plantea extender la peatonalización incluso hasta el Muelle de Nueva York. Esta última variante sólo tendría sentido si la reforma se encaja técnicamente con el proyecto, ya conocido, de transformar toda la zona de Cristina, creando así un atrio peatonal justo a las puertas del Palacio de San Telmo, sede oficial de la presidencia de la Junta de Andalucía.

En cualquier caso, las obras de ampliación de ambos aparcamientos, se hagan como se hagan finalmente, implicarían la correspondiente reurbanización de la superficie, al igual que en su día se hizo en calles como Virgen de Luján o, más recientemente, en República Argentina tras los trabajos de construcción de la línea 1 del Metro.

La remodelación viaria prevista ganaría en coherencia si se tienen en cuenta otras reformas puntuales, de filosofía similar, planteadas dentro del Plan General de Ordenación Urbana en otros puntos críticos de la red de tráfico, como el cruce entre las calle Bueno Monreal, la avenida de Las Delicias y el inicio de la avenida de la Palmera. El PGOU, en este enclave, también proponía construir un nuevo paso subterráneo que permitiera segregar los tráficos -ahora mezclados en una única avenida- a distinto nivel. Este proyecto fue incluso objeto de copia en el programa electoral del candidato del PP, Juan Ignacio Zoido, lo que induce a pensar que el único partido de la oposición en el Consistorio no pondría reparos a dicha operación.

La reforma del Paseo de Colón iría por tanto por la misma senda, aunque se trataría, técnicamente hablando, de una peatonalización de índole parcial, ya que la envergadura de ésta dependerá ineludiblemente de cómo sea el nuevo paso subterráneo que está previsto que canalice todo el tráfico procedente de la calle Arjona (donde ya existe un paso subterráneo desde el año 1992, construido con motivo de la Exposición Universal) en dirección Sur.

El impacto sobre la actual fisonomía de esta parte de la ciudad sería, en cualquier caso, trascendente, ya que, por un lado, crearía en esta zona Oeste parte los servicios de aparcamiento que necesita buena parte del área Sur del casco histórico y, al tiempo, permitiría eliminar buena parte de la notable presión circulatoria que padece este área de Sevilla, cuyo valor monumental es evidente por concentrar en un mismo eje parte de la dársena histórica del Guadalquivir y monumentos sin gulares como la plaza de toros, el teatro de la Maestranza, la Torre del Oro, el edificio de Cristina, el Palacio de San Telmo y, en su caso, la conexión del entorno del Parque de María Luisa con el río. En el cruce con la Puerta de Jerez se produciría, además, el entronque físico de esta nueva gran área peatonal con el ensanche sin coches realizado durante los últimos años con el corazón mismo de la ciudad a través del eje que va de la Plaza Nueva a la calle San Fernando, de forma que el edificio de la Universidad -la Fábrica de Tabacos- quedaría también incluido dentro de esta operación de regeneración urbana y cultural cuya filosofía de fondo busca ampliar la peatonalización sin restar servicios ni impedir la movilidad. Un objetivo del que Monteseirín viene haciendo discurso político desde hace casi un lustro.

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