Tratado sobre el discurso de la luz

  • PintorEste pintor onubense inauguró ayer en la Galería Haurie su exposición de pintura 'Travesía de la luz'

Cuando era tan sólo un joven de provincias que aspiraba a ser artista, Antonio decidió dejar su tierra para ir a estudiar Bellas Artes a Madrid. Eran los años setenta y la capital de España estaba llena de energía y oportunidades, de una filosofía -la generación beat, el movimiento hippie- que marcó la juventud de este onubense, aunque no tanto, afirma, su pintura. "Si ha habido un denominador en mi obra común ha sido la luz, la luz de Andalucía". Muchos años después, Antonio ha iniciado un regreso a sus orígenes, "no sólo físico", con la adquisición de una casita en Tomares, "sino emocional". Algo de ese proceso puede verse en la exposición que inauguró ayer y que permanecerá durante todo el mes en la Galería Haurie, Travesía de la luz (c/Guzmán el Bueno, 9; lunes a viernes, 11.00 a 14:00 y 18:00 a 21.00; sábados, 11:00 a 14:00). En ella se pueden contemplar sus paisajes, que él utiliza, afirma, "como catalizador de emociones". Y la figura humana, si aparece, lo hace "sólo como elemento simbólico dentro del paisaje" en el que, a su vez, refleja "su relación con el espíritu, un poco a la manera de la última etapa de Turner o de los románticos alemanes, como Friedrich". En esta última exposición, añade, "la luz y la sombra adquieren un papel muy importante ya que la luz es tan importante como la palabra, es la que modifica los caracteres de los seres humanos y modela su espíritu".

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