Viera estrecha el cerco al alcalde

  • Monteseirín afronta el nuevo escenario de poder en el PSOE de Sevilla en una situación de debilidad derivada de su estrategia en el último Congreso Provincial, la crisis abierta en su gobierno y las expectativas de cambio

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No es ningún secreto que los tiempos no son precisamente propicios. Parece además que tardará bastante en escampar. Alfredo Sánchez Monteseirín afronta el nuevo escenario de poder que ha dibujado el Congreso del PSOE de Sevilla, celebrado el sábado en la Isla de la Cartuja, en una coyuntura problemática y de debilidad relativa debido, esencialmente, a la estrategia diseñada por su entorno de confianza en relación al cónclave socialista.

De momento todo parece que seguirá igual. Hasta después del verano. A partir de septiembre -un mes clave- los movimientos empezarán a señalar hacia dónde evolucionarán las cosas en la política provincial, donde los socialistas dominan por completo el panorama. En ese momento, según anunció José Antonio Viera nada más ser reelegido como secretario general de la organización, el partido tendrá que hacer una reflexión en profundidad "con los compañeros de Sevilla" para mejorar la "confianza de los ciudadanos". Y agregó Viera, algo críptico: "La confianza es muy difícil de obtener y muy fácil de perder".

De sus palabras, y del momento en el que las pronunció -nada más imponerse en el congreso con una mayoría del 88% de los delegados- se deduce que, al menos en lo que a la nueva Ejecutiva se refiere, las cosas en el Ayuntamiento no van nada bien. Hasta el punto de que en otro momento del cónclave, Viera, que hizo una defensa del proyecto socialista en el Consistorio -sin mencionar al alcalde más allá de lo que la educación exige-, llegó a decir que la oferta del PSOE a los ciudadanos de Sevilla capital "mejorará a corto plazo". Salta a la vista: Viera piensa que hay cosas que tienen que cambiar y, acaso, también algunas personas, cuyo futuro está abierto.

La lectura que muchos delegados dieron al mensaje es unívoca: "Van a meter mano en el Ayuntamiento". El resultado congresual ha dejado al gobierno local como el único reducto institucional de peso donde tienen mayoría -no unanimidad- algunos de los más significados referentes del sector crítico del PSOE, perdedores del Congreso antes incluso de que éste comenzase.

El alcance de dichos cambios aún es un misterio. Aunque algunas circunstancias señalan por dónde, en teoría, podrían discurrir las cosas. En primer lugar, en el aspecto escénico: Viera ha sustituido a Monteseirín por Fernando Rodríguez Villalobos en el puesto honorífico de presidente del PSOE de Sevilla. No es ninguna sorpresa -Monteseirín inició la campaña para que los suyos ganaran el congreso autoexcluyéndose y reclamando a Viera que hiciera lo mismo- pero pone sobre la mesa el hecho de que el máximo valor institucional de los socialistas, al menos desde el prisma de la nueva Ejecutiva, no es ya el alcalde de Sevilla, sino el presidente de la Corporación Provincial.

La composición del órgano de decisión del PSOE es otro gráfico para medir la situación. Ni uno solo de los hombres afines a Monteseirín, o partidarios de los críticos, ha sido incluido en su composición definitiva. Es más: los que en los últimos cuatro años estaban dentro, como Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, el edil de Presidencia y secretario de la agrupación de Nervión, salen de ella. Oficialmente Celis, al igual que Monteseirín, dice haberse autoexcluido. En realidad ha sido más bien orillado por haber capitaneado el frustrado intento de los críticos de tomar el poder del partido en la asamblea sevillana del PSOE.

Al nulo peso orgánico se le unen otros factores. Entre ellos la división del grupo socialista municipal. Con dos bandos claros -oficialistas por un lado; críticos por otro- la alineación de Emilio Carrillo en el agrupo afín a Viera abre una nueva situación. Carrillo, tras entrar en la Ejecutiva regional, se convierte en un referente para la mayoría que ha ganado el Congreso y una evidente alternativa a Monteseirín. Un hipotético ascenso a la Alcaldía del edil de Urbanismo permitiría no romper del todo con el proyecto socialista en Sevilla, ya que Carrillo lleva en el gobierno local desde 1999. Justo el mismo tiempo que el regidor, que ya no está ni en los órganos de dirección del PSOE Federal y Regional. La dirección del viento en el partido parece ir en contra de Monteseirín, cuya labor no ha empezado bien en este tercer periodo: su balance de gestión ha sido pobre y basado, casi en su totalidad, en los proyectos del segundo mandato, el único en el que fue investido alcalde por haber ganado las elecciones.

Un último factor tampoco ayuda a ser optimista. Tras obligar a Viera, que fue de número dos en las municipales, a dejar el Consistorio tras asignarle áreas de segundo rango, Monteseirín mira ahora cómo el secretario general, fortalecido tras el Congreso, incluye en su Ejecutiva a Carmelo Gómez, ex edil de Hacienda defenestrado en su día por el alcalde. La tarea que Gómez desarrollará en el PSOE consistirá en coordinar las agrupaciones socialistas y los distritos. Una misión destinada a quebrar el ya relativo sustento orgánico de hombres del alcalde como Gómez de Celis.

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