Mucho más allá de Atocha

  • La nueva línea AVE entre Sevilla y Barcelona se estrena con pocos viajeros para el recorrido completo y con retrasos en el paso por Tarragona y Zaragoza

Dieciséis años después de que Sevilla marcara un hito en la historia ferroviaria del país al ser la primera ciudad conectada a través de Alta Velocidad con Madrid, Santa Justa volvió a estar ayer de estreno. Coincidiendo con la puesta en marcha de la controvertida línea a Barcelona, la estación recibió al primer AVE procedente de la Ciudad Condal, que entró en el andén número 4 siete minutos antes de la hora de llegada fijada (las 14.30) tras un recorrido de seis horas y media, una hora y cuarto menos que el tren más rápido que hasta ahora hacía el mismo recorrido, el Altaria.

Pese a la novedad catalana, en el convoy dominaban los viajeros procedentes de estaciones intermedias, sobre todo de Madrid. Para los dos primeros viajes y hasta las once de ayer, se habían vendido 142 billetes para los trayectos más largos (entre Cataluña y Andalucía, incluyendo las estaciones intermedias). Por ahora sólo habrá dos trenes, uno por sentido, cada día: el de Barcelona, que salió y saldrá a las ocho de la mañana, y el de Sevilla, a las cuatro y cuarto de la tarde, con cerca de 400 plazas en total.

Uno de los pocos catalanes de ayer fue Joan, un vecino de Tarragona con vivienda y gusto por Sevilla, que ya acostumbraba a viajar hasta Madrid y coger allí el AVE para sus desplazamientos. No dudó en apostar por la conexión directa. "Nos gusta la comodidad del AVE", explicaba. Con su acompañante, lo cogió en Tarragona a las 9.06. Después iba a almorzar junto al Guadalquivir. Con todo, afirmaba que hubo "algunos problemas. Ha salido de Tarragona con un retraso de 20 minutos", aunque los 40 minutos de parada en Madrid fueron al final menos y el tiempo se recuperó. Otras pasajeras de Zaragoza (otra conexión novedosa) aseguraban que a su ciudad llegó con, al menos, diez minutos de demora.

Pero, como la llegada a Sevilla fue puntual, no hubo reproches ni nervios. Era como si la línea hubiera funcionado siempre. Por no haber, no hubo ni recibimientos especiales, a los que se acostumbra para captar la foto y buscar la repercusión que alienten al turismo y los negocios que, se supone, se verán favorecidos por esta nueva conexión con un foco económico de Europa.

En lo que sí confiaban e incluso reclamaban los nuevos clientes es en que pronto se pueda prescindir de los 40 minutos que el AVE Sevilla-Barcelona se detiene en Madrid. ADIF está construyendo un bypass o circunvalación para que no sea necesario pasar por la estación de Atocha y que estará lista a finales de año, aunque no hay confirmación de que se vaya a traducir en reducción del tiempo. En cuanto a los precios, van de los 49,40 euros del billete sencillo con la tarifa web en clase turista hasta los 222,20 de la clase club.

Pero el AVE procedente o con destino Barcelona no fue la única novedad de ayer en los paneles de Santa Justa. También se estrenaron los servicios Avant (en los que se aprovecha la línea AVE con trenes de media distancia) entre Sevilla y Málaga, pasando por Córdoba, a la espera de que culminen las obras del eje transversal a las que quedan unos años. El trayecto más largo, entre Málaga y Sevilla se realizará en dos horas y media, 1 hora y 55 minutos menos que en la línea convencional.

En este caso, las plazas que se ofertan son más numerosas que las de Barcelona: 2.844 diarias en seis servicios por sentido y con posibilidad de bajarse o subir en plazas intermedias, como las estaciones de Antequera o Puente Genil. Hasta las once de la mañana de ayer, Renfe ya había vendido 13.200 billetes, algunos para el 30 de marzo. Según datos de la compañía, sólo en los cuatro primeros trenes que circularon se contabilizaron 670 viajeros, de los que el 23 por ciento optaron por trayectos y conexiones que hasta ahora no eran posibles por la vía del AVE. Es decir, todas menos las de Córdoba y Sevilla.

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