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Se alquilan elefantes para bodas

  • Ceremonia. La contratación de un elefante del Circo Mundial para una boda en Sevilla es el pretexto del repaso de la carga simbólica y cultural de este paquidermo

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José Saramago imaginó en su novela El viaje del elefante el viaje de un paquidermo por media Europa. Un regalo que el rey Juan III le hizo a su primo Maximiliano de Austria. Igual el novio leyó la novela del Nobel portugués y quiso compartir parte de esa emoción. La semana pasada estaba con los Cantores de Híspalis en la portada de Feria a la que hoy regresarán para participar en los postres de la prueba del alumbrado. Los reconoció Antonio Barrera, representante de futbolistas. La historia es tan divertida que confío en no herir susceptibilidades al contarla.

El joven agente de la cosa balompédica les contó que iba a la carpa del gran Circo Mundial con el encargo de alquilar un elefante para la boda de un amigo. Se supone que este arrendamiento incluirá también el del domador y el empleado circense que procede a airear el lugar por el que pasa tan peliculero cuadrúpedo. Desde que el elefante se balanceaba en la tela de una araña para acunar mocosos, el pobre animal se ha visto inmerso en las más insólitas peripecias.

Dicen que Aníbal atravesó los Pirineos y los Alpes a bordo de uno de ellos, eran el símbolo de Cartago frente a la todopoderosa Roma. Vimos a Shirley MaLaine a lomos de uno de ellos en la adaptación cinematográfica de La vuelta al mundo en ochenta días. No es el único animal utilizado por los cónyuges, aunque en esta ocasión han dado un importante salto de exotismo. La hacienda La Caridad, sita en Alcalá de Guadaíra, ofrece a los contrayentes que la eligen para celebrar el convite nupcial un pase del baile de los caballos andaluces que Távora convirtió en dramaturgia.

La pasada semana colocaron en plena Alameda una tienda de campaña típica de los safaris. Alguno de los que se acercaron presumía de que ya los había hecho entrando por el Kalahari hasta el corazón de Namibia. Había fotografías de elefantes y un surtido de rutas en bicicleta de montaña: la ruta troglodita por Túnez; Trans Nevada; Trans Algarve; Grazalema; Gran Travesía del Jura; y de Lisboa al Cabo de san Vicente. En esta última podrían encontrarse con el elefante de Saramago, que estaría más familiarizado con los camellos que hacen las rutas turísticas en Lanzarote, su patria adoptiva.

Una boda con elefante es la más insólita portada de Feria. La sevillanas de Kipling con música de El hombre que pudo reinar, El libro de la Selva mezclado con la carta de San Pablo a los Corintios. Hay elefantes en el Antiguo Testamento, en los episodios coetáneos de Judith y Holofernes. El más cómico aparece en los momentos más desternillantes de El Guateque de Blake Edwards, fiesta a la que invitan por error al músico y figurante interpretado por Peter Sellers.

El elefante que más tiempo lleva conmigo es el que ilustra la portada de Un viaje a la India, la conmovedora e intrigante novela de E.M. Forster que llevó al cine David Lean con el título de Pasaje a la India. Un viaje de la mezquita a las cuevas, de las cuevas al templo.

Ignoro si al final los novios contaron con el concurso del elefante para su boda. Debió ser espectacular. No sé si son africanos o asiáticos. La última vez que fui al circo de la calle del infierno, el mítico de Miss Aurori, el payaso mantenedor, un profesional excelente, se llamaba Carletto, el mismo apelativo que recibe Carlo Ancelotti, el entrenador del Real Madrid que busca la gloria en Lisboa, punto de partida del viaje del elefante de Saramago.

El libro Un viaje a la India lo conservo desde marzo de 1985. Su autor aborda las tensiones entre Oriente y Occidente, siempre propensas a la ruptura matrimonial, aunque el libro lo editó Alianza Tres. Forster viajó a la India en 1912 y eligió el título de su novela como un homenaje a Walt Whitman. El año de la Expo fue un camello el que se paseó por el albero del real. Habrá que conocer la opinión de los celebrantes. Hay una iglesia de Sevilla en la que el cura párroco se negó a que participara la banda de la Centuria Macarena. Parece que esta batalla la habían perdido los romanos contra los cartagineses. Hay novios que eligen para su luna de miel escenarios donde abundan los elefantes, como Abu Dhabi o las Islas Mauricio. Hubo un tiempo, Gregorio Conejo me daría la razón, en la que era más corriente irse con Mauricio a la Isla.

Se supone que el elefante volvería a la carpa después del enlace de los novios. El Guateque segunda parte. El viaje no sería tan largo como el de la novela de Saramago, pero igualmente literario. Con el águila, quizás sea el elefante el animal dotado de una mayor carga simbólica. Rey de los documentales de La 2, icono de la sabana en estos tiempos de tanto manta. En tiempos de tanto desempleo, no sé cómo se digerirá este rol de un elefante pluriempleado captado en una cita con los Cantores en Bollywood.

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