La alternativa al videojuego lucha por seguir estando de moda

  • Los Reyes Magos no sólo llevan en sus bolsas videoconsolas, pues existe una preocupación por combatir el sedentarismo.

Los más pequeños son los protagonistas en las fiestas de la Navidad. La fecha que más esperan son, con mucho, la visita de los Reyes Magos de Oriente la madrugada del 6 de enero. Las cartas a sus majestades vienen encabezadas, generalmente, por peticiones relacionadas con el mundo digital, videoconsolas y ordenadores, e incluso móviles de última generación.

Estos son en su mayoría regalos niñera, pues llegan a los pequeños para que se entretengan solos y no molesten. Las principales desventajas que se mencionan son que el niño jugará sin socializarse y mantendrá conductas desde bien temprano poco saludables. Por eso aún perdura la intención de muchos de mantener la tradición de los regalos 'analógicos'.

Toñi Aguilar lleva varias décadas atendiendo en una juguetería del centro de Sevilla, y ha notado cambios a raíz del estallido de la crisis. "Hace 20 años, un día hubo que cerrar las puertas del local porque no paraba de entrar clientela", asegura. Otra de sus compañeras considera que hay compradores con poco dinero que no se pueden permitir grandes lujos, por lo que optan por adquirir "muchos artículos para hacer bulto y no tan caros".

Las modas entre los más pequeños también han cambiado, pero Aguilar nunca aconseja de primeras a los padres que se lleven una videoconsola. A su juicio, no antes de los ochos años es aconsejable regalar videojuegos a un niño. La federación de consumidores Facua comparte una opinión similar a la de la vendedora, pues asegura que "un buen juguete desarrolla la imaginación del niño, a la vez que le divierte y educa" y "fomenta el juego en grupo".

Cada vez son más los padres que se preocupan de compartir tiempo de juego con sus hijos y fomentar en ellos un desarrollo de habilidades. "Se venden más los puzzles de toda la vida que aquellos  que contienen aplicaciones interactivas", asegura otra dependienta. Este clásico de los regalos se lo llevan "tanto para los mayores como para los pequeños".

Muchos padres deciden que sus hijos tengan juguetes de un perfil más educativo y tradicional. Buscan, por ejemplo, los mismos regalos que ellos mismo recibieron cuando eran pequeños, a veces con el matiz que supone buscar un juguete que suponga compartir el tiempo padres e hijos. Esto ocurre a veces con las videoconsolas, pero también a menudo con juegos más antiguos. Los clicks de Playmobil son una de las mayores demandas, aunque con los años han perdido protagonismo.

Las muñecas también han cambiado con los años, y si bien hay marcas como Nancy que se mantienen, las series de televisión y los anuncios gancho van marcando diferentes tendencias año por año. Esta campaña se está vendiendo bien la línea de muñecasMonster-High, "bastante feas" a opinión de Toñi Aguilar, pues, tal y como la empresa las comercializa, recrean la vida de un instituto al que acuden "los hijos de los monstruos más famosos de la historia", como Drácula, el Hombre Lobo o Frankenstein.

Otra de las apuestas de muchos padres está en las librerías. En La Casa del Libro arrasa Gerónimo Stilton, el ratón protagonista de una extensa serie de aventuras del director del rotativo El eco del roedor, emplazado en la ficticia ciudad de Ratonia. Otra tendencia que se mantiene cada temporada es la recopilación de adaptaciones de cuentos antiguos, como los de los Hermanos Grimm. Además, en edades previa a la primera lectura se comercializan libros con diferentes texturas y colores muy atractivos, como si de un juguete de cuna más se tratara. También se piden muchos pop-ups, libros que al abrirse despliegan formas de papel como edificos o animales, a cual más complejo.

La marea digital tiene excepciones aún más acentuadas.La Antigua es una juguetería de la céntrica Plaza del Pan. Regentada por Eusebio Álvarez-Ossorio, esta pequeña tienda está a medio camino entre el comercio y el museo. Sus artículos son réplicas de mecanismos con los que jugaban los niños de los años 30 y 40. Álvarez-Ossorio asegura que entre sus clientes están "tanto niños como personas mayores". Los mayores evocan su infancia, tanto para recordar un juguete que tuvieron como para disfrutar años después aquel del que se les privó. Los pequeños disfrutan la alternativa que supone recrearse como lo hicieron la generación de sus padres o sus abuelos.

Las opciones son numerosas para combatir las conductas sedentarias que a veces genera el abuso de videoconsolas y ordenadores. Pero Facua da otras claves para evitar que las fiesta de la epifanía se convierta en un problema. El primero de ellos es mirar bien en el envoltorio del producto que no es peligroso para la salud, ni contiene piezas pequeñas o cortantes que puedan ser ingeridas o que se desprendan con facilidad.

Aún más importante es revisar el sello CE que certifica la aprobación del artículo por la autoridad europea. Algo a lo que no se acostumbra a mirar es si las partes eléctricas que pudiera contener el juguete están debidamente aisladas y protegidas. A todo ello se le suma la importancia de tener una garantía, que según la ley debe ser de dos años desde la entrega.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios