El calor y otras maravillas

  • Los turistas extranjeros toman las calles de la ciudad en las horas de mayor calor en la capital · Nueve de cada diez clientes de los bares del casco antiguo son turistas "encantados" con el clima y la gastronomía

"¡Sevilla es una maravilla!", dice Kirsty Hill, una turista inglesa mientras se toma una cerveza en un céntrico bar de la plaza San Francisco. A las cuatro de la tarde de un domingo de agosto, el centro de la capital está tomado por turistas extranjeros. Son los únicos que se atreven a desafiar al termómetro, un valor que agradecen, sobre todo, los que pertenecen al sector servicios. "El 90% de las personas que vienen a nuestro bar en esta época son guiris, porque la mayoría de los sevillanos se han ido a la playa", confirma Cristina Arrevola, camarera del bar Laredo. Su experiencia en el negocio le facilita afinar aún más: "Son franceses e italianos los que frecuentan Sevilla más en agosto que en julio" .

La ciudad se queda desierta en el mes del veraneo por excelencia, sobre todo durante los fines de semana, para muchos, la única opción para huir a las playas en un año de crisis. Casi la totalidad de los viandantes que pasean por las calles de la ciudad son turistas que se muestran "encantados por el calor". Así al menos se muestra el francés Amedeo Viviari mientras pasea por la Avenida de la Constitución en un día en el que el mercurio, con clemencia, se mantuvo unos grados por debajo de los 40.

La Plaza de España, el Alcázar y las callecitas del casco antiguo son citas obligadas para los turistas. "Esta ciudad es de postal, mire donde mire, todo lo que veo me parece maravilloso. Vengo de ver varias ciudades españolas y Sevilla es la que más me gusta con diferencia", declara la estadounidense Minda Janson, que pasará en la capital dos días.

Como ella, una gran mayoría de viajeros encuestados alaban las virtudes de la ciudad, a la que apenas ponen defectos. Son los menos quienes se quejan de la falta de fuentes y sombra en determinados lugares como la calle San Fernando o la Puerta de Jerez. A pesar de esto, muchos se confiesan enamorados de Sevilla y, sobre todo, del tiempo que hace en verano. "El tiempo es perfecto. Lo que más me gusta es el barrio de Triana, sentarme en la calle Betis y tomarme algo junto al río Guadalquivir es lo mejor que se puede pedir", dice la londinense Elaine, que conoce bien la ciudad porque lleva viviendo en Tomares algunos años: "Aquí siempre hay gente por la calle y los sitios están llenos a todas horas", confirma.

El río Guadalquivir, cuando el sol cae sin clemencia, es una de las zonas preferidas por los turistas a la hora de pasear. El paseo que empieza en el puente de San Telmo, justo debajo de la Torre del Oro, y termina cerca de la Cartuja se llena de visitantes y de ciclistas que transitan tranquilamente para admirar la belleza de las dos orillas de este río. Algunos de los sevillanos que se quedan en Sevilla durante el mes de agosto aprovechan para tomar el sol en las zonas verdes que hay junto al río. "Todas las tardes me vengo aquí a tomar el sol mientras leo. Estaría mejor en la playa pero con la crisis no está la cosa como para gastar. Esto es lo más parecido a irme a la costa que puedo hacer", comenta resignada María Castro, una vecina de la capital.

Precisamente en el río Guadalquivir es donde se organizan una de las actividades preferidas por los turistas: los cruceros fluviales. Cada 30 minutos salen barcos desde el Muelle del Marqués del Contadero, al pie de la Torre del Oro, que recorren el río informando a los turistas en diversos idiomas. Atractivos turísticos de la Sevilla clásica y la Sevilla moderna. Hasta que la tarde no cae es difícil encontrar a turistas en los autobuses descapotables que recorren la ciudad durante aproximadamente una hora y media.

Turismo de día, tarde y noche. "Muchos preguntan por sitios donde puedan ver espectáculos flamencos", comenta la camarera Cristina Arrevola. "Para una noche que pasamos aquí, no vamos a irnos de discoteca. Queremos ver lo típico de Sevilla y nos iremos a un tablao flamenco", insiste la americana Minda. Aunque el flamenco sea una de las cosas que más interés despierte en los extranjeros, el casco antiguo no se queda atrás. El barrio de Santa Cruz y el entorno de la Catedral y la Giralda son dos de los destinos que más visitas reciben, sobre todo por la noche.

Sevilla es algo más que calor para los turistas. "Me gusta la gastronomía sevillana", argumenta el polaco Garek, quien se asombra al ver la ciudad tan llena de turistas. Él echa de menos encontrarse "con más gente de aquí", comenta con algo de decepción. Nada que no se cure con una paella o un buen jamón. Otras maravillas de Sevilla.

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