Un juez considera accidente laboral un ictus provocado por el estrés un día festivo

  • Concluye que la carga de trabajo y las expectativas de ascenso le provocaban "tensión".

Un juez de lo Social de Sevilla ha considerado como accidente laboral un ictus o derrame cerebral que sufrió un joven de 34 años durante un fin de semana, fuera de su horario de trabajo, y en consecuencia le ha reconocido una invalidez permanente absoluta derivada de accidente de trabajo.

El juzgado de lo Social número 11 de Sevilla recoge como hechos probados que el trabajador, un comercial de marketing-cosultor, sufrió un "ictus o infarto cerebral" el 20 de julio de 2009, lo que le provocó secuelas que le impiden desarrollar cualquier actividad laboral y requiere la ayuda de terceras personas. El abogado José Ignacio Bidón, que representa al trabajador, destacó este martes la importancia de esta sentencia, por cuanto los ictus que se consideran accidentes de trabajo son los que ocurren en la jornada laboral y no los que suceden fuera de ella o durante el fin de semana.

En este caso, el magistrado ha reconocido como accidente laboral el ictus porque en los días previos al derrame se encontraba "estresado, con mareos, lo que le llevó a tener que irse el viernes a la salida del trabajo, debido a los mareos que padecía, a descansar el fin de semana a una casa al campo". El trabajador permaneció en situación de incapacidad temporal hasta que el 17 de noviembre de 2010 la Seguridad Social denegó la incapacidad permanente por no haber cotizado el trabajador el tiempo suficiente. Frente a esta postura de la Seguridad Social, el juez entiende que ha quedado acreditado que el trabajo que desarrollaba el joven le provocaba "una gran tensión" y recuerda que, según declaró el representante de la empresa, el ritmo de trabajo en la misma "era alto" y existía un proyecto para nombrar director comercial a este trabajador en el futuro.

La hermana del trabajador declaró que el viernes anterior al lunes en el que sufrió el ictus se fue solo a descansar a una casa de campo porque no se encontraba bien, "le dolía la cabeza, tenía mucho agobio o estrés".

Para el magistrado, todos estos elementos conducen a deducir que "tanto la carga de trabajo como las expectativas de ascenso, provocaban tensión en el trabajador" y además el único factor de riesgo presente era "el estrés anímico, ya que no padecía otra patología, hipertensión u otro similar", según declaró el doctor que atiende al trabajador, que añadió "claramente que el estrés puede ser una de las causas desencadenantes del ictus". El infarto cerebral se produjo la mañana del lunes, justo antes de la vuelta al trabajo.

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