"Hemos creado un interés por el diseño que era inexistente en la clase media"

  • La multinacional sueca cumple seis años en Sevilla con un balance de 17,5 millones de clientes · La crisis no hace mella en su negocio, donde las ventas repuntan · Ahora busca suelo para abrir un segundo centro

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Está de baja maternal pero añora el trabajo. Conoce cada rincón de Ikea como si hubiera pasado toda la vida en este centro. En su recorrido no hay papel o desperdicio que quede impune a su mano. Es la directora del gran establecimiento que ha revolucionado el diseño residencial de los mileuristas. La Segunda Modernización llegó de tierras suecas a unas viviendas en las que hasta hace seis años la decoración sólo estaba al alcance de unos pocos.

-Permítame que comience con un tópico. Habéis sido un poco romanos: vinisteis, visteis y vencisteis.

-En estos seis años de lo que más orgullosa me siento es de haber democratizado la decoración. Hasta hace poco a un mileurista no se le pasaba por la cabeza que su casa podía tener estilo, ya que se consideraba un concepto elitista. Ikea ha conseguido en los mercados donde se ha implantado crear un interés por el diseño que era inexistente en la clase media.

-Además, habéis obligado a otras empresas del sector a ajustarse a vuestra oferta.

-Es cierto. Hemos dinamizado el mercado, logrando que firmas nacionales y locales que siempre se habían dirigido a una clientela de mayor poder adquisitivo adecuen ahora sus productos a familias con un sueldo medio. Además, también hemos conseguido que se revitalice esta zona del Aljarafe con la implantación de otras empresas.

-Hablando de clientes, ¿cuántos han pasado por la tienda de Sevilla durante este tiempo y su procedencia?

-Las cifras están ahí: 17,5 millones de clientes desde que abrimos el 21 de enero de 2004. La mayoría, un 73%, son de Sevilla, un 2% de Portugal, ya que en este país el IVA es más caro y, además, los portugueses no tienen que pagar la autovía que comunica Sevilla con el Algarve. El 25% que resta procede de las provincias andaluzas occidentales, una clientela que ahora se dispersará cuando el 20 de abril se abran las puertas de la nueva tienda en Jerez, que estará instalada dentro de un centro comercial promovido por Ikea y en el que tendrán cabida otras firmas. La superficie total de este centro será de 150.000 metros cuadrados y estará situado cerca de la carretera que une la ciudad gaditana con los municipios de Sanlúcar de Barrameda y Chipiona. Se augura un buen verano de ventas (risas).

-¿Y en Sevilla? ¿Se piensa ampliar el que existe o construir uno nuevo en otra zona?

-No tiene sentido reformar el actual ni construir otro en el Aljarafe. Sí es cierto que entre los planes de la empresa está el de abrir un Sevilla 2, pero por ahora estamos buscando el terreno más apropiado, ni siquiera hemos concretado la zona exacta. Lo que está claro es que el programa de expansión continuará hasta lograr el objetivo de la multinacional: que cada español tenga un centro Ikea a menos de una hora de su casa.

-A este paso construiréis un imperio. De momento, ya habéis colonizado la estética de muchos decorados de series y películas.

-En esos detalles quien mejor se fija es mi marido (risas). Es verdad que hemos creado una seña de identidad, el estilo Ikea se ha implantado, forma parte ya del imaginario colectivo de una generación. Pero todo tiene su explicación: aquí se puede decorar una casa por 2.300 euros siguiendo un mismo estilo. Una posibilidad a la que se recurre más con la crisis.

-Por cierto, Ikea es un islote en medio de tanta penuria...

-No nos podemos quejar, aunque el año pasado nuestras ventas cayeron a nivel nacional un 3,3%, desde septiembre estamos constatando un cierto repunte, en parte porque seguimos bajando los precios y también porque con la que está cayendo nuestra oferta es idónea.

-También os habéis convertido en una religión de masas, lo digo por lo del catálogo...

-Esto es muy fuerte. Tenemos la segunda publicación más leída en el mundo tras la Biblia. Sólo en España hemos repartido en un año 1.411 millones de catálogos. Pero nuestras referencias "literarias" no se agotan ahí. En la trilogía Millenium de Stieg Larsson citan nuestros centros en varias ocasiones. Lo sueco está de moda. Y, además, triunfa.

-Otro servicio de éxito es vuestro restaurante. Me imagino el plato preferido...

-Las albóndigas de reno sueco. Cocinamos 4.000 al día. Hay gente que sólo viene a nuestro centro para comer. En los últimos meses también triunfan nuestras tapas, una por 50 céntimos, con 10 unidades en cada una. Las más solicitadas son los hotdogs, la leche frita con mermelada amarga y las empanadas de albóndiga. Un sábado podemos servir cerca de 1.200 platos en pocas horas.

-¿Sois conscientes de que habéis acabado con la imagen tan tradicional del paño de croché sobre tresillos y sillones?

-No hemos terminado con ella, la hemos reconvertido. Vendemos paños de croché, pero con un diseño moderno. Hemos armonizado lo tradicional con lo vanguardista. Algo parecido a lo que quieren algunos políticos locales, pero con más acierto.

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