La crisis entre la necesidad y el lucro

  • La asistencia social aumenta un 50% los últimos meses en Sevilla, mientras que los empeños de joyas se disparan

La crisis en Sevilla es acuciante. Aquella desaceleración económica de la que hablaban los políticos en los primeros meses de 2008 -en plena campaña electoral- ha dejado de ser un ente abstracto para concretarse en un escenario local donde los principales indicadores de esta coyuntura no pasan desapercibidos: mayor demanda de asistencia social, aumento de los empeños de objetos personales y búsqueda de otras alternativas para encontrar dinero de forma rápida, materializada, principalmente, en el incremento del gasto en juego.

En el capítulo de asistencia social la demanda ha aumentado un 50% los últimos meses. El reciente informe de Cáritas Diocesana vaticinaba la situación que ya es evidente y lo que es peor aún: se reducen los donativos.

Inmigrantes y desempleados a las puertas de los comedores sociales y en las cáritas parroquiales dibujan un presente que se ha convertido en cotidiano. El comedor social del Pumarejo, gestionado por las Hijas de la Caridad, tiene que atender a más comensales desde que se confirmó la crisis. Ya se ha batido un récord. El domingo 12 de octubre, por ejemplo, atendieron a 240 personas.

Estos comedores sociales se mantienen gracias a las ayudas institucionales que reciben del Ayuntamiento, la Junta, la Real Maestranza, el Banco de Alimentos -que, por ahora, está dando respuesta a todas las necesidades- y donativos personales. Estos últimos ya han menguado de forma considerable.

Entre los nuevos demandantes de ayuda social destaca la aparición de familias jóvenes que acaban de perder el empleo y solicitan dinero para hacer frente a la hipoteca. Catalina Acedo, coordinadora del área de acción de base de Cáritas, asegura que el precio tan alto de los alquileres provocó que muchos jóvenes con un contrato precario de trabajo se hipotecaran porque era más rentable.

La situación económica también se traslada al terreno de la convivencia. Cáritas ha detectado cierto aumento del rechazo al inmigrante en aquellos barrios de Sevilla donde se han asentado grandes comunidades de extranjeros. "La alarma social se dispara en crisis", indica Acevedo.

En este escenario, también hay quienes hacen negocio. Los empeños en el Monte de Piedad de Cajasol han aumentado un 3% los últimos meses. La incertidumbre y la revalorización del oro constituyen una vía de escape para aquellos sevillanos que, en circunstancias económicas nada halagüeñas, depositan sus joyas en el banco como avales.

También han visto crecer sus beneficios las tiendas de compraventa de oro. En la capital andaluza, en lo que va de año, se han creado cuatro empresas de este tipo. El índice de actividad es todo un síntoma: hasta 40 operaciones al día. José Miguel Martín, propietario de la franquicia Oro a Precio Único, aclara que existe una idea equivocada sobre el tipo de personas que venden sus joyas en estos establecimientos. "Aquí viene desde el sevillano de Los Remedios que tiene dificultades con la hipoteca como el de cualquier otro barrio de clase media que está en apuros".

La crisis provoca que muchas personas busquen otras fórmulas para encontrar dinero de manera rápida. Una de las alternativas más recurridas es el juego. En Sevilla, de enero a septiembre, la media de las ventas en loterías y sorteos del Estado y el gasto por habitante en ellas crecieron un 3,13% y un 2,3%, respectivamente, en comparación con el mismo periodo de 2007.

Esta tendencia se refleja en el juego privado. La Asociación Sevillana de Jugadores de Azar en Rehabilitación (Asejer) ha constatado que en un año los ludópatas en tratamiento han aumentado un 57%. Cifra que, con toda seguridad, crecerá, porque los familiares no se percatan de esta enfermedad hasta que no haya importantes pérdidas de dinero.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios