En defensa de los derechos de los peatones

  • Un grupo de ciudadanos lleva varios meses trabajando por una ciudad más sostenible y de buena convivencia

Caminar por cualquier punto de la ciudad puede resultar bastante engorroso, sobre todo si no se está en plenas facultades físicas o si uno está empujando el carrito de su hijo. Aceras estrechas, desniveles, roturas, escalones altos o pasos de peatones sin señalizar son algunos de los peligros que nos encontramos al andar por la ciudad y mucho más si vamos acompañados de niños.

Con estos problemas a la vista se formó hace unos meses la asociación Peatones de Sevilla, inquieta ante la soledad de un colectivo mayoritario en la sociedad. La entidad nació con el principal objetivo de la defensa de los derechos del peatón, asunto que han logrado introducir en la agenda social y política de Sevilla, al igual que el problema de la movilidad sostenible.

Sin embargo, sus reivindicaciones continúan, ya que los derechos de los peatones son olvidados, por ejemplo, en gran parte del área metropolitana de Sevilla, aunque sin salir del centro ya se ven impedimentos por doquier, como aceras de menos de un metro de ancho, en calles como Amor de Dios, Feria, Cervantes, San Luis o Jesús del Gran Poder, entre otras muchas, obligando al peatón a terminar andando por el espacio reservado para los vehículos, con el consiguiente peligro para los primeros.

"La ciudad necesita aceras anchas, rectas y sin obstáculos en toda la ciudad, cruces seguros, áreas peatonales de calidad en todos los barrios y una mayor cantidad de árboles en toda el área metropolitana", comentaban Pablo Barco y Felipe Bollaín, dos de los miembros de esta asociación, padres jóvenes al igual que el resto de asociados, motivados por sus problemas con los carritos de los niños para moverse por la ciudad.

"La conciencia urbana como educación es cuestión de tiempo que aquí funcione igual que en otros países, ya que es nuestra obligación exigir nuestros derechos", añadían los miembros de la asociación Peatones de Sevilla, que apunta hacia la posibilidad de crear un plan de peatones, algo novedoso que "sólo existe en Canadá", a imagen del plan sobre la bicicleta. Y es que tras la ordenanza sobre los peatones, las siguientes reivindicaciones de esta entidad pasan por expandir los mismos modelos del centro histórico hacia el resto de los barrios. "No sólo hay que cuidar el turismo con calles peatonales por el centro, sino que se deberían aplicar los conceptos del plan La piel sensible a los barrios", apuntaba Pablo Barco, al que le preocupaba que en los próximos años aumentaran el número de señales mal puestas o la ausencia de acerado en las calles, entre otros asuntos.

En cuanto a la convivencia de vehículos y peatones, desde esta asociación apelaban al sentido común, la comprensión y la educación. "Debemos coexistir todos y hacer las cosas con diplomacia, tanto conductores como ciclistas y peatones", argumentaba.

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