Una droga mezclada con betún

  • La Guardia Civil requisa en un laboratorio casero de Tomares una sustancia capaz de hacer envejecer 20 años a quien la consuma durante seis meses

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Una sustancia tan destructiva como para que su consumo habitual durante seis meses provoque en cualquier cuerpo humano un envejecimiento similar al de 20 años es la protagonista de la última operación contra el tráfico de drogas de la Guardia Civil de Sevilla. Los agentes del equipo de delincuencia organizada y antidroga (EDOA) del instituto armado culminaron esta semana la llamada operación Saltarín, que se ha saldado con las detenciones de nueve personas y el descubrimiento de dos laboratorios.

Este trabajo de la Guardia Civil presenta ciertos elementos novedosos sobre otras redadas contra la droga en Sevilla. La primera es el tipo de sustancia encontrado, el MDMA (metaanfetamina) en su formato de roca o cristal. Es una droga que se ha puesto de moda últimamente no sólo en Sevilla sino en toda Andalucía, y que se vende en fiestas y discotecas, donde se distribuyen en dosis de aproximadamente 0,25 gramos. Es una droga puramente química, casi siempre fabricada en Holanda o los países nórdicos.

Se trata de una sustancia muy dañina y afecta directamente al cerebro. Otro elemento novedoso de este servicio policial es el hecho de que esta metaanfetamina venía mezclada con betún para limpiar zapatos. Con ello se dotaba al cristal de un cierto brillo y una tonalidad marrón que podría hacerla más atractiva para los consumidores. En uno de los registros aparecieron más de veinte botes de betún en crema almacenados junto a otros útiles.

La operación se ha desarrollado en dos fases a lo largo de los últimos seis meses y se ha completado esta misma semana. Surgió siguiéndole la pista a un ciudadano colombiano vecino de Los Pajaritos del que los agentes sospechaban que podía estar traficando con drogas. Este hombre contactó con un ciudadano madrileño, vecino de Mairena del Aljarafe, que dirigía una red de distribución de cocaína.

La pasada Navidad la Guardia Civil detuvo a este hombre y a otros dos miembros de esta red, a la que se incautaron algo más de cinco kilos de cocaína que ocultaban en un trastero alquilado en el polígono Hytasa, donde se había instalado un laboratorio casero. La particularidad de esta banda es que, en vez de una batidora, utilizaba un robot de cocina para mezclar la droga con sustancias como lidocaína, cafeína y éter.

Poco después continuó la operación con la detención del colombiano en un bar de Coria del Río, donde había pactado la entrega de 1,5 kilos de cocaína a tres vecinos de Almonte. En un trastero de una urbanización de Tomares, también alquilado, apareció otro laboratorio. Allí estaba el cristal y el betún para darle brillo, junto a una prensa hidráulica.

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