Cada uno de los edificios singulares tendrá 10.000 m2 de edificabilidad

  • Los cambios en la volumetría del proyecto permitirán reducir la ocupación de la parcela municipal

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Las dos grandes torres que cambiarán la fisonomía del estadio del Real Betis superarán la altura máxima del futuro coliseo al asumir cada una 10.000 metros cuadrados de edificabilidad, lo que implica que, en la parcela situada frente al antiguo Villamarín, los aprovechamientos lucrativos a construir se reducirán de forma más que notable, pero no hasta el punto de dejar libre dicho suelo.

Este terreno, que es de titularidad municipal, y que el Consistorio cede al Betis sin coste alguno, seguirá acogiendo el aparcamiento asociado al proyecto y una parte de los nuevos edificios terciarios, aunque ya con menor intensidad edificatoria. Los cálculos definitivos todavía no están cerrados. La negociación, pues, sigue abierta. Del encaje definitivo de la edificabilidad global en este nuevo modelo urbanístico dependerá, en todo caso, la magnitud de la segunda torre prevista junto al estadio.

El Betis no perderá derechos urbanísticos: disfrutará, de una forma u de otra, de los 103.819 metros cuadrados otorgados en el Estudio de Detalle a pesar de que en el convenio de 2003 este parámetro técnico -que marca la rentabilidad de la operación- se circunscribía a 82.700 metros cuadrados. La disparidad entre ambas cifras, que implica un incremento de 21.119 metros cuadrados a favor del Betis, ha sido aceptada por Urbanismo a pesar de que existe un informe técnico, firmado por la jefa del servicio de gestión urbanística, que advierte al gobierno local (PSOE e IU) de la necesidad legal de modificar tal acuerdo urbanístico para dar cobijo a este incremento de última hora. Su argumento es rotundo: al otorgar más plusvalías al club sobre lo que marcaba el convenio del año 2003 la situación patrimonial del acuerdo queda directamente afectada, en especial en lo que se refiere a la parcela municipal incluida en la operación de permuta de suelo, cuya revalorización sobrevenida, con respecto al planteamiento inicial, que se calculó en base a una tasación diferente, descompensa toda la operación.

El gobierno local, pese a esta advertencia, sigue adelante con la tramitación sin cambiar el convenio que le sirve de marco jurídico. La variante definitiva del Estudio de Detalle que se llevará al Pleno llevará una addenda jurídica cuyo objetivo es fijar con precisión los pasos mediante los cuales se realizará la remodelación, así como las garantías necesarias para que la plusvalías obtenidas por el Betis se inviertan por completo en el proyecto de estadio firmado por Antonio González Cordón. Esta addenda, por tanto, no incidirá en el asunto puesto en crisis por la jefa de servicio de gestión urbanística. Sí, en cambio, tratará de delimitar con detalle las diferentes fases en las que se dividirá la operación. Probablemente, aunque este aspecto tampoco está cerrado, la construcción de la torre de la Palmera se supeditará a la terminación del Gol Sur -obra para la que el club ya tiene permiso urbanístico vivo- mientras que la otra, y los edificios terciarios, se ligarán a la reforma del área de preferencia.

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