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La estirpe de un renacentista

  • Centenario. El legado de José Gestoso, cuya biografía se presenta hoy, se aprecia en la exposición de la Catedral y en la dedicación a la Historia del Arte de dos de sus tataranietas.

Cecilia Franco, Beatriz Aguilera, María Aguilera y Myriam Barón, tataranietas de José Gestoso. / B. VARGAS Cecilia Franco, Beatriz Aguilera, María Aguilera y Myriam Barón, tataranietas de José Gestoso. / B. VARGAS

Cecilia Franco, Beatriz Aguilera, María Aguilera y Myriam Barón, tataranietas de José Gestoso. / B. VARGAS / Belén Vargas

En la entrada de la casa de Salud Rojas Gestoso, en el madrileño barrio de Salamanca, había un retrato de José Gestoso realizado por Gonzalo Bilbao. Es el recuerdo gráfico más potente que tiene María Aguilera Aranaz, una de las cuatro tataranietas del humanista sevillano que acudieron el viernes a la presentación del homenaje a su tatarabuelo. "De la quinta generación somos más de treinta. Y ya hay una sexta".

De las cuatro tataranietas presentes en el recorrido hay dos que estudiaron Historia del Arte. Myriam Barón terminó la carrera, pero se cruzó la Expo 92, empezó a intervenir en cosas de Protocolo y desde hace 28 años trabaja en Canal Sur. María Aguilera Aranaz también es historiadora del arte y trabaja en la publicación de catálogos de exposiciones y libros de arte. Cecilia Franco es abogada y Beatriz Aguilera, hermana de María, se dedica al diseño de ropa infantil.

Además del retrato con la firma de Gonzalo Bilbao, María Aguilera recuerda visitas a la casa de su abuela en las que les mostraba documentos de Gestoso, incluidas algunas cartas en inglés con Huntington, el norteamericano que fundó la Hispanic Society y le encargó a Sorolla un retrato de Gestoso. Descubrió la singularidad de un personaje que escribió su propio epitafio y convirtió la pasión por Sevilla en una disciplina científica.

La historiadora nació y reside en Madrid; en Sevilla nacieron su abuela y su padre y vive su hermana Beatriz, casada con un paisano de su tatarabuelo. "Cuando veníamos de niñas a Sevilla mi abuela nos llevaba a la casa de Gestoso en la calle Gravina".

La historiadora del arte tuvo el privilegio de encontrarse con el legado de su ilustre antepasado cuando coordinó la edición de un libro monográfico sobre la Torre del Oro. "Gestoso dirigía la Comisión de Monumentos e intervino en los trabajos de restauración". Le consta que entró en serias controversias con ingenieros y arqueólogos que habían prescindido de elementos originales. "Faltaban barros vidriados o azulejos de la época almohade y encontró entre los escombros unos capiteles de barro cocido que donó al Museo Arqueológico".

Los descendientes de Gestoso están muy agradecidos por el homenaje que Sevilla le rinde a quien tanto le dio a la ciudad a través del recinto expositivo de la Catedral o el libro de Nuria Casquete del Prado que esta tarde (20 h.) se presenta en la Academia de Bellas Artes. Cada vez que viene a Sevilla, María Aguilera Aranaz se acerca al Real Alcázar para ver la firma de su tatarabuelo como autor del azulejo del león que salió de la fábrica de cerámica trianera de Mensaque.

María y Beatriz Aguilera Aranaz son nietas de Salud Rojas Gestoso, hija de Salud, una de las cuatro hijas de José Gestoso y María Dagurre Dospital. Su bisabuela, hermana de Eugenia, Paz y Josefina, se casó con José Rojas-Marcos. El legado de José Gestoso se ve en la calle que lleva su nombre, donde están La Casa de los Plásticos, La Casa de las Especias o La Casa de los Arreglos.

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