Los familiares de la víctima de la heladería ratifican que la asesina estaba sobria

  • Dos hijas del muerto dicen al juez que olía fuerte en el local la mañana después del crimen.

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María del Carmen Quero Bernal, estaba sobria cuando acudieron al negocio a buscar a su padre, la mañana del día después del asesinato. Así lo expusieron dos hijas de la víctima ante el juez de Instrucción número 4 de Sevilla, Francisco de Asís Molina, que dirige la investigación del caso y ayer tomó declaración como testigos tanto a estas dos mujeres como a los dueños de dos bares frecuentados por la asesina y la víctima.

Las hijas de Martín Ojeda aseguraron que su padre no bebía, si bien los responsables de los negocios de hostelería dijeron que era un cliente habitual y que solía beber "algún tinto", según explicaron a este periódico fuentes del caso. La mañana del día 9 de enero, las hijas estuvieron buscando a su padre por el barrio y llegaron a entrar en la heladería de la calle Otoño, donde hablaron con la presunta asesina. Las dos familiares de la víctima notaron un fuerte olor en el interior del negocio, aunque no pudieron precisar que se tratara de alcohol o de algún producto de limpieza. 

En la heladería llegaron a entrar dos policías locales, a los que una de las hijas le pidió que buscaran en el congelador porque su padre era muy pequeño y podría caber en el interior. Los policías llegaron a abrir la nevera, pero no encontraron el cadáver que se ocultaba dentro. Los agentes estaban citados ayer, pero no declararon porque uno de ellos no se presentó y su comparecencia se ha aplazado para el día 22 de abril. 

Por último, las hijas de la víctima insistieron en que han echado en falta un anillo y un reloj de su padre, si bien fuentes del caso apuntaron que el reloj fue devuelto por el forense junto con otras pertenencias de la víctima tras practicarle la autopsia.

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