Un juego con riesgo de amputación

  • Las lesiones físicas por la explosión de petardos se multiplican durante Nochebuena y Nochevieja · En las primeras horas de 2006 el Virgen del Rocío registró 29 urgencias con quemaduras y pérdidas de los dedos

29 urgencias por explosiones de petardos en una hora y media es la estadística de la guardia de la unidad de quemados del Hospital Virgen del Rocío durante la primera madrugada del año 2006. Entre las doce y media de la noche y las dos de la madrugada del 1 de enero llegaron 29 personas con heridas causadas por artefactos pirotécnicos. Casi siempre son los mismos diagnósticos: quemaduras severas o dedos amputados, dependiendo del tamaño del artefacto que les explotó en las manos.

Nochebuena y Nochevieja son, junto a la romería del Rocío, las únicas fechas del año en las que se producen urgencias de este tipo. Falta de hábito y por tanto de destreza con los petardos, el tamaño cada vez mayor de los artículos pirotécnicos y la propia inconsciencia del padre que pone en manos de su hijo un producto así son las causas de estos ingresos, según destacan dos médicos del servicio de cirugía plástica del Hospital Virgen del Rocío, Francisca Miralles y Fernando Barrera.

Uno de los pacientes fue un niño de cuatro años cuyo padre le dejó un petardo. "El padre venía con un síndrome de culpa importante, estaba muy nervioso y seguro que se repetía una y otra vez en su cabeza por qué había hecho eso con su hijo. Probablemente quedara muy afectado en el plano anímico. Lo mejor es no comprarlos, pero es muy importante que los padres que compren estos productos lo lancen ellos y no los niños, que no sabrán manejarlos".

Generalmente las lesiones no son superficiales. Las quemaduras son graves y en el caso de que haya algún dedo amputado es muy difícil reconstruirlo. "Lo que hacemos es remodelar el muñón. No es fácil reimplantar un dedo volado por un petardo porque queda mucha pólvora incrustada en la mano y los tejidos quedan destrozados o en muy mal estado. No es lo mismo que si se hubiera producido un corte limpio con un cuchillo".

Los dedos que más amputaciones sufren por las explosiones de petardos son el pulgar y el índice, que son con los que se sujetan los artefactos. Son precisamente los dedos más importantes de una mano, sobre todo el pulgar, que es el retráctil y el que hace más avanzada la mano humana en comparación con la de los primates. "Una mano sin pulgar es prácticamente una mano inútil, que no puede sostener peso".

Durante esa misma Nochevieja de 2006 hubo cuatro casos muy graves. Un joven de 15 años perdió cuatro dedos de una mano y otro de 19 se quedó sin tres. El doctor Fernando Barrera recuerda que se pasó la noche entera remodelando esas dos manos. "Pero eso es ya trabajar sobre un muñón. Es prácticamente imposible que quede igual que estaba antes de que explotara el petardo".

La mayoría de las heridas se producen porque el petardo explota en la mano antes de lanzarlo. A veces, si el artefacto es pequeño o tiene poca pólvora, no hay una amputación pero sí se produce una quemadura que no es superficial. En otras ocasiones es la ropa la que prende y las lesiones se producen en otra parte del cuerpo. Los especialistas recuerdan el caso de un joven que tenía el bolsillo del pantalón lleno de petardos y prendió uno a pocos centímetros de esa zona. "El artefacto no le explotó en la mano, pero saltó la chispa hacia el pantalón y le explotó el bolsillo entero. Se quemó buena parte de la pierna y la quemadura le llegó hasta los testículos".

Otras veces la explosión se produce porque se enciende un petardo con la mecha de otro y éste explota porque pasa demasiado tiempo antes de lanzarlo. Hay también pacientes que han sufrido lesiones incluos en la boca y en la cara por intentar prender un artefacto de este tipo con un cigarro o bien por ponérselo demasido cerca del rostro.

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