La juez encarcela a los sospechosos del 'crimen de las cuñadas'

  • Imputa a los tres un delito de asesinato porque la víctima se hallaba en una situación de "absoluta indefensión"

La juez de Instrucción número 13 de Sevilla, en funciones de guardia, ordenó ayer el ingreso en prisión de los tres sospechosos detenidos por el crimen de las cuñadas, las hermanas Elena y Rosa N. S., y el novio de ésta última, Francisco Javier M. R., como presuntos autores del crimen de Ana D. V., la joven que fue asesinada el pasado martes en su vivienda de La Rinconada, según confirmaron a este periódico fuentes judiciales.

Los tres detenidos, que pertenecen a una familia gitana de la localidad, pasaron ayer a disposición del juzgado de guardia y se acogieron a su derecho constitucional a no declarar, al igual que hicieron ante los agentes de la Guardia Civil que los arrestaron. Su negativa a declarar en relación con esta causa, sobre la que se mantiene el secreto acordado esta misma semana por el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla -que será el que investigue el crimen-, ha impedido que los tres sospechosos hayan ofrecido su versión sobre los hechos que sucedieron en la vivienda ubicada en el número 5 de la calle Gerardo Diego de La Rinconada.

Según las mismas fuentes, la juez de guardia mantiene en el auto de prisión que Elena y Rosa, las cuñadas de Ana, y el novio de la segunda se presentaron en su casa sobre las diez y media de la mañana del pasado martes, 19 de abril, donde se inició una discusión por motivos que desconocen y en la que los tres agresores golpearon en varias ocasiones a la joven -que era madre de tres hijos y enviudó en diciembre pasado-, y una vez que la víctima cayó al suelo, inconsciente, la apuñalaron más de 50 veces en el cuello y el tórax. A causa de la agresión, la víctima sufrió una fractura craneal y diversas heridas que afectaron a órganos vitales y le causaron la muerte.

La juez de guardia les ha imputado a los tres investigados un delito de asesinato, al considerar que la víctima se hallaba en una absoluta indefensión, tanto por el número de supuestos agresores como por el hecho de que quedó inconsciente tras recibir los golpes en la cabeza, por lo que no pudo tampoco defenderse de las numerosas heridas de arma blanca.

Tras acabar con la vida de la joven, los tres detenidos se marcharon en el mismo coche de "color blanco" en el que habían llegado, algo que no pasó desapercibido en el vecindario. Los investigadores de la Guardia Civil estuvieron buscando en un naranjo próximo el objeto con el que golpearon a la mujer y el arma blanca empleada en el crimen, pero hasta ahora no han sido localizados y la negativa de los imputados a prestar declaración tampoco ha permitido aclarar dónde se deshicieron de los mismos.

Sobre el móvil del crimen, el auto no concreta nada -de hecho la investigación sigue abierta y de ahí que se mantenga el secreto de sumario-, salvo que entre las cuñadas y la víctima, que no era gitana, existía una relación "conflictiva", algo que ya habían apuntado los vecinos de la fallecida y que se desprende de los distintos comentarios que Ana había realizado en las redes sociales en los últimos meses, sobre todo tras la muerte de su marido.

Tan sólo una hora antes Ana publicó el siguiente mensaje en su cuenta de Facebook: "Un regalito pa los alxahuet@s de mi vidas .jajajaj" (sic). Este texto acompañaba a una caricatura de una mosca que enseñaba el trasero en actitud desafiante, junto a la que se podía leer otro mensaje: "Y esto va para tod@s los que les gusta: meterse en vidas ¡¡AJENAS!!".

Esos mensajes iban dirigidos supuestamente a las ahora detenidas, hermanas de Diego, el marido de Ana, que falleció en diciembre pasado. Según los vecinos, los parientes del marido muerto son muy conflictivos y en las últimas semanas habían tenido varios enfrentamientos con ella.

Fuentes de la investigación apuntaron a este periódico que los familiares del marido culpaban a Ana de la muerte de éste y creían que la defunción de Diego no se debió al aneurisma cerebral que figura como causa oficial de la misma, por lo que concluyen que el asesinato se debió a un afán de venganza de las cuñadas.

La muerte de Ana D. V. es el cuarto homicidio del año que se produce en la provincia de Sevilla tras el de la heladería de la Macarena, el del violador del Parque de María Luisa y el del descuartizador de Dos Hermanas.

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