Un jurado juzga a una mujer por asfixiar a su compañera mientras tenían relaciones

  • La acusada, que convivía con la víctima desde unos meses antes, se enfrenta a una condena de 26 años y medio de prisión

Un jurado popular enjuicia a partir de hoy a Amparo M. P., la mujer de 51 años que está acusada del asesinato de su compañera sentimental, Rosario N. P. de 53, a la que presuntamente asfixió la Nochebuena de 2011 en la vivienda que ambas mujeres compartían en la barriada de Bellavista. La acusada se enfrenta a una posible condena de hasta 26 años y medio de cárcel por delitos de asesinato y hurto, dado que cuando se marchó de la vivienda se apoderó de algunas joyas y del teléfono móvil de la víctima, aunque arrojó finalmente las llaves del piso y el móvil a un contenedor de basura.

El abogado Servando Meana, que ejerce la acusación particular en representación de los cuatro hermanos de la fallecida, sostiene en su escrito de conclusiones provisionales que el crimen se produjo entre los días 24 y 25 de diciembre de 2011 en el domicilio de la pareja, ubicado en la calle Nueva Bellavista.

El asesinato se produjo cuando ambas mujeres mantenían relaciones sexuales, aprovechando la acusada la "prevalencia" sobre la víctima, a la que había atado las muñecas previamente, con lo que no podía "ni defenderse ni liberarse". Además, le ató presuntamente un calcentín al cuello con un nudo y comenzó a tirar de sus extremos provocándole la asfixia, si bien finalmente le apretó con sus manos hasta causarle la muerte.

Según la acusación, Amparo M. P. apretó el cuello de la víctima "a sabiendas de todo lo que hacía y aumentando el dolor que provocaba, pese a los intentos de resistencia de Rosario en la situación de indefensión que tenía". Tras cometer presuntamente el crimen, la procesada tapó a la víctima en la cama, se aseó y se marchó a las Tres Mil Viviendas, donde residen unos familiares suyos y donde fue finalmente detenida por la Policía Nacional.

Algunos vecinos de la fallecida aseguraron que aquella Nochebuena estuvieron "todo el día peleando" y por la noche ya no volvieron a escucharse más gritos, lo que hizo pensar a los vecinos que se habían marchado de viaje.

La voz de alarma la dio una sobrina de la víctima, aunque en el trabajo de Rosario la habían echado en falta desde hacía varios días.

La acusada era consumidora habitual de alcohol, cocaína y heroína, y no presentaba una alteración de su capacidad intelectiva. La acusación particular considera que en este caso concurre la circunstancia agravante de parentesco, por haber sido la fallecida pareja de la víctima desde al menos principio de 2011, así como las de alevosía y ensañamiento. Por todo ello, solicita una condena de 25 años de prisión por el delito de asesinato y medio año más por el hurto de los objetos, y reclama una indemnización de 50.000 euros para cada uno de los cuatro hermanos de la fallecida.

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