El Rastro de la Fama · Clara Grima

"Hay muchas ecuaciones que rigen el caos, pero no las conocemos"

  • Docente en la Escuela de Ingeniería Informática, esta coriana acapara varios premios por su blog de divulgación de las matemáticas, una disciplina con fama de 'señorita Rottenmeier'.

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-Su campo de investigación es la geometría computacional y la teoría de grafos. ¿Se puede saber qué es eso?

-Simplificando mucho, digamos que enseñamos matemáticas a los ordenadores para que las puedan aplicar de una forma muy rápida.

-¿Dónde y por qué nacieron las matemáticas?

-En todos sitios... Babilonia, los mayas, los asiáticos... Es la necesidad del hombre de cuantificar y medir. Aunque esté feo que yo lo diga, el origen de las matemáticas podría estar relacionado con la vileza de la naturaleza humana, con la necesidad de medir terrenos para ver qué es de uno y qué es de otro. En cualquier civilización hay matemáticas.

-Hay historiadores que relacionan este origen con el nacimiento de los grandes templos y su necesidad de registrar los tributos. Es decir, que fueron una herramienta de control fiscal.

-Bueno sí... Suena muy mal[risas]. Los mayas hicieron dibujos en los que aparecen terrenos y cuánto tienen que pagar sus propietarios, una especie de catastro. Las matemáticas también sirvieron antiguamente para establecer relaciones de poder: ¿quién tiene más ovejas? ¿Quién más tierras?

-Unos novelescos orígenes oscuros.

-Bueno, como dice el gran matemático Paul Erdös, yo prefiero creer que el origen se debe a que el hombre no soporta el caos y, por tanto, necesita buscar patrones dentro de éste. Es por eso que mira al cielo y forma las constelaciones. Crear patrones dentro del caos es algo que le da tranquilidad y la sensación de que controla el mundo.

-Pues desde hace tiempo está de moda la física del caos... ¿Nos hemos cansado de buscar patrones?

-Hay muchas ecuaciones que rigen ese caos del que usted habla, lo que pasa es que no las conocemos... Los ciclones, los vientos, las olas.

-Es decir, ¿que sería posible conocer toda la compleja realidad por medio de ecuaciones?

-No lo sé... Casi todo se puede describir con ecuaciones, pero yo no lo voy a ver. Queda mucho por descubrir.

-Hablando de descubrimientos matemáticos, destaque uno que le parezca especialmente emocionante.

-La demostración del último teorema de Fermat, que pertenece a la teoría de números. Pierre de Fermat conjeturó este teorema en el siglo XVII, pero su demostración se perdió por falta de espacio en el margen donde lo anotó. Montones de matemáticos han estado buscando la demostración durante siglos sin conseguirlo, hasta que Andrew Wiles lo logró en 1995.

-¿Hay muchas puñaladas traperas entre los matemáticos?

-Sí las hay, aunque a mí no me han dado ninguna. Los matemáticos somos humanos.

-Uno de los grandes avances de la geometría de los últimos tiempos ha sido la aparición de la teoría fractal. Hoy en día lo fractal está de moda y el término se usa también en Ciencias Sociales. ¿Puede explicar al lector en qué consiste?

-Es una geometría muy llamativa, una geometría del caos y la naturaleza. Para que se comprenda, los fractales son esos objetos que uno ve y tienen una forma, pero si te acercas con un zoom observas que esa misma forma se repite a una escala menor y así sucesivamente. Pasa, por ejemplo, con los copos de nieve o con la coliflor romanesco. La teoría se le ocurrió a Benoît Mandelbrot en 1975 midiendo costas, que también son fractales. Yo suelo decir de broma que la corrupción política española es un fractal. Cuando vemos de cerca un caso de corrupción observamos, asimismo, otros más pequeños, etcétera.

-Cambiando de tercio, siempre me ha resultado curioso cómo el hombre occidental pudo vivir sin el número cero hasta la Edad Media.

-Lo trajeron los Árabes de la India. Es normal que tardase en llegar. Antiguamente, la gente necesitaba las matemáticas para medir terreno y, que yo sepa, nadie necesita medir lo que no hay, el vacío, el cero. Para que se necesite el cero ya hace falta un sistema matemático más avanzado.

-Las matemáticas sirven también para superar algunas trampas de la razón. Por ejemplo, gracias al cálculo infinitesimal se pudo comprobar cómo las paradojas de Zenón de Elea que niegan la posibilidad del movimiento son una falacia.

-Zenón de Elea mantenía que si un hombre quiere desplazarse de A a B tiene antes que pasar por la mitad (C), y para llegar a ese punto C antes debe pasar por la mitad entre A y C, y así hasta el infinito, por lo que es imposible el movimiento y ese hombre siempre estaría en el mismo punto. Esta teoría sólo la puede creer una persona que piensa que la suma de infinitas cosas da infinito, cosa que, como demuestra el cálculo infinitesimal, no es así: la suma de infinitas cosas puede dar como resultado una cantidad finita.

-¿Por qué los españoles salimos tan mal parados en los informes PISA en matemáticas y lengua?

-Es algo que no sólo ocurre en España. Hace poco me llamó una profesora de Estados Unidos, de Providence, para ver la posibilidad de traducir mi blog divulgativo de matemáticas, porque el nivel en su país es una pena. En el caso español es una cuestión cultural. Por ejemplo, uno de mis hijos comía perfectamente verduras y yo era la más envidiada de todas las madres. Un día fue al comedor escolar y cuando por la noche quise ponerle un plato de verduras por delante me dijo muy serio: "Mamá, ¿tú no sabes que a los niños no nos gustan las verduras?". Lo mismo pasa con las matemáticas. La gente les tiene miedo porque así lo dicta el inconsciente colectivo. Además, es verdad que no a todos los profesores de matemáticas les gusta esta disciplina, y dan la asignatura de forma tediosa... Se va haciendo una bola de nieve.

-¿Y la lengua?

-El de la lengua es también un problema muy gordo. Muchos alumnos de la Escuela de Informática donde doy clases tienen serios problemas de comprensión lectora. No sirve de nada que yo le explique cómo solucionar ecuaciones diferenciales si luego leen un problema y no entienden el castellano. No saben leer. Yo para eso soy muy talibán y les quito nota si cometen faltas de ortografía en mis exámenes.

-¿Por qué son tan aburridas las clases de matemáticas durante la enseñanza media?

-Porque se centran demasiado en el cálculo. Es importante que los niños aprendan cálculo durante los primeros cursos, pero después hay que dar un paso más y enseñarles a pensar, lo único en lo que la tecnología no nos puede sustituir... Por ahora. Debemos quitarles a los alumnos horas de cálculo y enseñarles a leer bien un problema, a saber qué datos necesitan y cúales no. También tenemos que hacer de las matemáticas algo más actual. En el siglo XIX uno de los problemas más importantes era el estiércol de caballo que se generaba en grandes ciudades como Londres o Nueva York. No se sabía qué hacer con estos excrementos y se convocaron muchos congresos donde participaron algunas de las mejores mentes del momento. Hoy en día, el problema son los residuos espaciales y ya no tiene sentido convocar un congreso sobre el estiércol. En matemáticas, sin embargo, seguimos con esos problemas que dicen "Pepito tiene quinientas sandías..." A los niños les importan un pito. Debemos ofrecerles problemas reales que no consistan en hacer cuentas, sino en pensar y buscar soluciones a cuestiones actuales, como las redes sociales, etcétera...

-Sin embargo, lo cierto es que muchas personas se divierten con pasatiempos matemáticos, como el sudoku o el cubo de Rubik.

-Las matemáticas son como la cocina. Si a alguien se le plantea un problema o una receta y consigue resolverla con solvencia siente automáticamente una gran satisfacción. Los pasatiempos, al ser considerados juegos, no dan miedo a la gente.

-Hay compañeros suyos que mantienen que a los jóvenes de hoy les dan miedo las matemáticas porque son una disciplina exigente que poco tiene que ver con la blandura de las nuevas generaciones.

-Todas las disciplinas requieren esfuerzo. Para mí es más trabajoso aprenderme los ríos de la Península Ibérica o la gramática que resolver un problema. En general, hoy en día todos tenemos menos cultura del esfuerzo, porque el mundo se ha hecho más fácil.

-Dentro de ese afán por hacer de las matemáticas algo más asequible, usted ha montado un blog dirigido a niños y no tan niños, Mati y sus Mateaventuras, que ha recibido numerosos premios. ¿Cómo surgió esta idea?

-Antes que nada quiero decir que cuando yo digo niño señalo a una persona sin miedo, sin complejos y sin vergüenza a preguntar. El blog, que me ha cambiado la vida, nació durante una época en la que yo estaba de baja debido a una fibromialgia. Mi marido me animó a escribir y empecé con unos cuentos en los que le contaba a mis hijos cuestiones matemáticas cómo el infinito. Un editor contactó conmigo y me propuso crear un blog con la ilustradora Raquel García. Lanzamos la primera entrada con más vergüenza que miedo. Me da corte decirlo, pero la verdad es que fue un auténtico pelotazo... Los mismos editores estaban alucinando. Después nos llamó Espasa y sacamos un libro con una selección de las entradas del blog y otros capítulos que no están en la web.

-¿Conoce al gran divulgador matemático Marcus du Sautoy?

-Personalmente no, porque, aunque visitó Sevilla, yo estaba de viaje. Del que soy amiga es del japonés Jin Akiyama, un auténtico showman que tiene un programa de matemáticas en prime time en la televisión de su país desde principios de los 90. Es muy divertido, nada que ver con el aburrido de Punset. Cuando paseaba con él por Tokio o Kioto se le acercaba una nube de estudiantes pidiéndole autógrafos, como si fuera Ronaldo.... Eso es impensable en España. En los trenes bala japoneses ponen vídeos en los que él propone un problema cuya solución se dará en una estación determinada. Inmediatamente todos los viajeros agachan la cabeza y se ponen a intentar resolver el problema. Cuando, finalmente, dan la solución todos gesticulan y exclaman mucho. A mí se me caen las lágrimas de pensarlo. En Canal Sur ponen un programa de ciencias muy bueno, pero nadie lo ve porque tiene un horario muy malo, los domingos por la mañana.

-¿Hay algún matemático español que le llame la atención?

-Francisco Santos, de la Universidad de Cantabria, que ha ganado el prestigioso Premio Humboldt. Es un crack, una persona muy brillante. Como gran logro ha refutado la Conjetura de Hirsch. Después de mucho tiempo dándole vueltas, la inspiración definitiva le vino viajando en un avión y,como no tenía papel donde anotar su conclusión, lo hizo en la revista que estaba leyendo... Y se la olvidó dentro del avión.

-Dios mío, ¿qué hizo?

-Volvió corriendo y todavía no la habían tirado a la basura. La pudo recuperar.

-Todo un alivio. Los matemáticos de las películas siempre son personas extravagantes, con el pelo desordenado y la camisa por fuera. ¿Es eso cierto?

-Hay de todo. Esa imagen de raros se debe a personajes como el ruso Grigori Perelman, que va un poco guarro vestido y que rechazó un premio de un millón de euros que le concedió el Instituto Clay por resolver la Conjetura de Poincaré. También hay muchos matemáticos que son presumidos.

-Antes mencionó la palabra infinito, todo un misterio para los mortales. ¿Qué es exactamente el infinito?

-El infinito es un concepto, no un número. A cualquier cifra de números naturales que se le ocurra, por muy grande que sea, siempre se le podrá añadir un número, por lo que infinito es el concepto que indica a dónde nunca se puede llegar.

-¿El horizonte?

-Exactamente.

-¿Qué opina de la política educativa del ministro Wert y de la Lomce?

-¿Cómo anda de pilas la grabadora?, porque puedo estar hablando del asunto toda la tarde. No estoy en absoluto de acuerdo. Me parece terrible el ninguneo a las humanidades. Es una ley que, más que formar personas de provecho, pretende crear jóvenes competitivos en la arena de Europa. Creo que es muy triste y peligroso el que un alumno que decida optar por las ciencias no estudie la Revolución Francesa, las revoluciones industriales, la Segunda Guerra Mundial y el nazismo... Estimo también muy negativo el peso que adquiere la religión... La meten hasta por los ojos. Es un ataque ideológico a la educación pública. No me gusta nada.

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