Preparando una ilusión Puesta en común de los Reyes Magos en los encuentros de La Raza

Los niños que llevan dentro

  • Cuando recorran Sevilla, recordarán sus respectivas primeras cabalgatas cuando llegaron de Badajoz (Melchor), Alcoy (Gaspar) y Castro del Río (Baltasar)

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Historias de Reyes Magos contadas por los Reyes Magos en La Raza. Miguel Vilaplana nació en Alcoy en 1943, la década dorada del Alcoyano, que subió a Primera el año que Evita Perón, esa reina maga, visitó Sevilla. El 5 de enero de 1962 vio su primera Cabalgata. Volvió a su casa y le dijo a su padre: Papá, yo voy a ser Rey Mago. Su padre, alcoyano como él, pragmático, le dijo que así habría "setecientos mil". "Vete a dormir, que es muy tarde, me dijo".

Por eso, este rey Gaspar se acordará la tarde-noche del día 5 de su padre "y de todos los niños de Sevilla". Sus cinco hijos, su yerno y cuatro sobrinos le acompañarán en la carroza. Ayer, mientras departía en el acto que se celebró en el restaurante La Raza, fue informado del nacimiento de Luján, que hace la sexta de sus nietos.

José Luis Sáez (Badajoz, 1960) obtuvo el oro en Japón como presidente de la Federación Española de Baloncesto, aunque lo suyo es la Ruta de la Plata. Su padre era salmantino de Ledesma, muy cerca de Vitigudino, buen amigo del Viti. Este Melchor nació en Badajoz y con 11 años llegó a Sevilla. Es rey mago gracias al baloncesto. Eso sí que es magia. "Jugaba al balonmano en los Maristas de Badajoz. Cuando llegué a Sevilla, en los Maristas no había balonmano". Como era mal jugador de baloncesto y peor entrenador, degenerando, que diría el clásico taurino, llegó a presidente del baloncesto español. De la quinta de Paul Auster y Bill Gates, la NBA del Príncipe de Asturias que obtuvo el 20 de octubre de 2006. Ha repartido por España más de un millón de balones de baloncesto. Dice que el 5 de enero no es un día, sino una filosofía. "Así debería ser todo el año, todos empujando en el mismo sentido. Es la fiesta más democrática. No hay sillas, no hay palcos".

Melchor y Gaspar esperaban a Baltasar. Lo de los Reyes Magos invita a una doble personalidad. En el Consejo de administración de Cajasol que ayer presidió Rafael Pulido -Baltasar en la Cabalgata-, lo único que delataba su condición de monarca de Oriente era la corbata color verde oliva. "Hoy soy Baltasar", dice Pulido cuando le preguntan si tuvo que echar carbón antes de cuenta para destituir al director general.

Su hija Laura estuvo hospitalizada en verano y le pidió de regalo un perrito. Papá Noel apareció en Nochebuena con un perro labrador. "Mis hijas le han puesto Baltasar". Cree en la fusión de Papá Noel y los Reyes Magos. "Los Reyes Magos tienen que llevarse bien con todo el mundo", diría antes Vilaplana, que nunca practicó el baloncesto. "Jugué en los juveniles del Alcoyano".

Sáez medió lo que pudo para que sus amigos de la Sexta pasaran al día 6 el Sevilla-Betis. El mismo día que el Cajasol se enfrenta en San Pablo al Real Madrid. El equipo (de fútbol) de Pulido, tan negro en su Baltasar como Diarra o Baptista. "Un año los Reyes me echaron un traje de futbolista del Madrid. Me fui con él a casa de mis abuelos y de mis tíos y me resfrié". Pulido es un tipo curioso. Cordobés de Castro del Río, donde con 5 años se quedó dormido en la cabina del camión que tiraba de una da las carrozas de la Cabalgata, no sabe los nombres de los dos negros que juegan en el Cajasol, pero se leyó Epistemología del conocimiento, de Tierno Galván.

Los tres hijos de Pulido nacieron en Oriente, la calle que el vulgo le da a Luis Montoto, donde está la clínica Santa Isabel. Sáez se vino a Sevilla desde una ciudad extremeña que debe su nombre a Julio César y donde hubo un equipo de baloncesto llamado Guardia de Franco. En Alcoy, en Castro del Río, donde estuvo preso Cervantes -don Quijote repite en la Cabalgata, encarnado por Juan Luis Pavón, subdirector del Diario de Sevilla- y en Badajoz han vuelto a nacer tres niños que el día 5 serán Reyes Magos. Los Reyes, a ver si se enteran, son los hijos. ¡Qué sabrán los padres!

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