El obispo de los sagrarios abandonados

  • El sevillano Manuel González será canonizado el 16 de octubre en Roma. Dedicó su vida a difundir el culto eucarístico y realizó importantes obras sociales en Huelva y Málaga.

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El obispo de los sagrarios abandonados. Así conocían a Manuel González (Sevilla, 1877-Palencia, 1940), el cura sevillano que será elevado a los altares el próximo 16 de octubre. Dar a conocer a Jesucristo en el sacramento de la eucaristía se convirtió en su mayor objetivo, especialmente desde que estuvo desarrollando una misión apostólica en Palomares del Río. Su obra sigue hoy presente en la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret. La superiora en la sede hispalense, Lourdes Caminero, espera que el anuncio de su canonización sirva para que los sevillanos conozcan mejor a este nuevo santo, que, durante su vida, realizó una importante labor social en los lugares donde estuvo evangelizando. 

Sus danzas ante el Santísimo como niño seise fueron un preludio de una vida dedicada a la defensa de Jesús Sacramentado. Manuel González fue ordenado sacerdote por el cardenal Marcelo Spínola con 24 años. Su paso por Palomares del Río marcó un hito en su vida religiosa. "Allí se dio cuenta de que el sagrario estaba abandonado, sin nadie que rezara al Santísimo. Esa imagen le marcó para siempre, de ahí que defendiera el culto eucarístico", destaca Caminero. "Todo su anhelo fue acercar Jesús Sacramentado a los creyentes y explicar la importancia de la Eucaristía como manifestación de Dios vivo", subraya la superiora.

Poco después fue destinado a la parroquia de San Pedro, en Huelva, cuando aún esta provincia pertenecía a la archidiócesis de Sevilla. Allí emprendió una gran actividad social con la fundación de varias escuelas para los niños más desfavorecidos. Ésta será otra de la huellas de su labor evangélica: la cercanía con los pobres. "De nada sirve atraer a los cristianos al sagrario si me olvido de los que más sufren", era uno de sus lemas. Prueba de este amor por los necesitados fue la fiesta que celebró tras ser nombrado obispo de Málaga en 1920. Aquel día organizó un banquete para los niños sin recursos a los que sirvieron las autoridades civiles y la curia eclesiástica. 

"Como todo santo, también pasó su penitencia", recuerda Caminero. González sufrió el destierro de la diócesis de Málaga en 1931, año en el que el palacio obispal fue incendiado por los movimientos anticlericales de la época. Desde allí huyó a Gibraltar. Pese a no residir en Málaga, se mantuvo al frente de esta sede hasta 1935, cuando fue nombrado obispo de Palencia. Allí murió en 1940. En la catedral palentina permanece enterrado a los pies del sagrario.  

Tras su fallecimiento se le han atribuido dos milagros que han servido para ser venerado, primero como beato, y ahora como santo. El primero ocurrió con una mujer de Palencia que padecía peritonitis crónica, de la cual curó tras serle entregada una reliquia de González. El segundo ha servido para que Roma lo declare santo. Se trata de una madrileña que sanó del cáncer que sufría tras rezarle una novena y cuya mejoría los médicos no pueden explicar. Esta mujer murió dos años más tarde de un infarto. 

El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha manifestado su alegría por el hecho de que este sacerdote sevillano, "apóstol de la Eucaristía", sea puesto "sobre el candelero de la Iglesia para que a todos nos alumbre". "Su canonización debe servir como estímulo para incrementar el fervor eucarístico, el aprecio por la santa misa, centro y culmen de la vida cristiana, y la adoración eucarística, que él tanto reclamó para sus fieles, y que es un verdadero manantial de fidelidad y de santidad, pues la Iglesia vive de la Eucaristía", destacó el prelado hispalense.

La obra del nuevo santo sevillano permanece presente en las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, que cuentan con sedes en Italia, Portugal, Argentina, Ecuador, Perú, Venezuela y México. Recientemente han abierto otra casa en Cuba. En España se encuentran, además de en Sevilla y Palomares del Río, en 12 provincias. La congregación la integran actualmente 2.000 religiosas. 

Las campanas de la Giralda repicaron ayer tras anunciar la Santa Sede la canonización de este sevillano, una ceremonia que se celebrará el 16 de octubre en la Plaza de San Pedro de Roma.  

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