La parroquia de San Vicente remoza su exterior

  • El coste de los trabajos de conservación asciende a 37.000 euros y durarán unos tres meses

Quince años después, las obras regresan a la parroquia de San Vicente. La céntrica iglesia será sometida a trabajos de conservación y mantenimiento en todo su exterior. Se intervendrá, principalmente, en el chapitel de la torre y en la fachada que da a la plaza de Doña Teresa Enríquez, que no fueron intervenidas durante la restauración integral del templo que finalizó en el año 2001. La obra, que ya cuenta con todos los permisos por parte de la Gerencia de Urbanismo, durarán tres meses, aproximadamente. El coste de los trabajos será de 37.000 euros.

Desde su llegada a San Vicente como párroco, Marcelino Manzano ha venido acometiendo diversas tareas de conservación para atajar algunos problemas menores. Hace un par de años se pintó, se limpiaron las cubiertas y se subsanaron pequeñas filtraciones. Es en el exterior donde se pueden observar los mayores deterioros, ya que muchas de las zonas no fueron intervenidas en el año 2001. El trabajo principal será restaurar la torre, como explicó Manzano a este periódico: "La iglesia se terminó en 2001 con prisas y no dio tiempo a hacer algunas cosas. La cerámica de la torre se está quebrando y hay riesgo de que caigan trozos a la calle. También tiene mucha vegetación, como las cornisas".

La fachada que da a la plaza de Doña Teresa Enríquez es la que se encuentra en peor estado, ya que entonces tampoco se pudo actuar en ella. "Da una imagen de descuido, cuando no es así", lamentó el párroco. En esta intervención se aprovechará para limpiar y repasar algunas cornisas que se encuentran en mal estado. También se pintará todo el exterior para dar un nuevo lustre a un templo que por dentro se encuentra en muy buen estado. El arquitecto, Francisco Polo, señaló que la intervención "forma parte del plan de conservación y mantenimiento".

El párroco también está enfrascado en la restauración de los bienes muebles de la iglesia, de extraordinaria calidad, en la medida que lo permite la economía de la parroquia. La restauradora Carmen Bahima ya ha intervenido las valiosas imágenes de Santa Bárbara y Santa Teresa. La intención de Manzano es restaurar también el retablo realizado por Ocampo, aunque la intervención que va a comenzar en el exterior ha retrasado esta otra.

El coste total de la intervención superará los 37.000 euros, una cantidad que será afrontada por la propia parroquia en colaboración con el Arzobispado de Sevilla, que aportará 15.000 euros a través del Fondo Común Diocesano.

La parroquia de San Vicente fue cerrada al culto en el año 1994 debido a su ruinoso estado. Las hermandades de las Penas y las Siete Palabras comenzaron entonces un largo exilio mientras arrancaban unas obras que fueron sufragadas por la Junta de Andalucía. A los diez meses del inicio de la restauración, las obras se pararon por la quiebra de la empresa constructora adjudicataria de los trabajos. Las obras fueron retomadas a finales de 1999 tras ser adjudicadas a una nueva empresa. La ansiada reapertura tuvo lugar en el año 2001. El 25 de noviembre, el arzobispo Amigo Vallejo ofició la eucaristía de dedicación de la renovada parroquia, que ofrecía una nueva imagen a los feligreses.

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