La patronal pide la declaración de singularidad del Puerto de Sevilla

  • Los empresarios sevillanos consideran que la actual normativa está concebida exclusivamente para instalaciones costeras

Instalaciones del Puerto de Sevilla. Instalaciones del Puerto de Sevilla.

Instalaciones del Puerto de Sevilla. / juan carlos muñoz

El presidente de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Miguel Rus, apostó ayer por que se declare la singularidad del Puerto de Sevilla, al ser el único interior de España, y advirtió que sólo llegarán nuevos inversores a la zona franca de manera "muy puntual" si no se consigue garantizar la conexión marítima para la flota de tamaño mediano.

En una entrevista concedida a Europa Press, Rus explicó que los empresarios están trabajando y pidiendo que se declare la singularidad portuaria de Sevilla, ya que considera que no ha de ser regida por una legislación realizada para los puertos costeros. "Queremos que nuestros problemas no se traten con el mismo rasero de otros espacios portuarios que no están en la misma situación y condicionantes. Esa singularidad es clave, así como esa red de transporte europea preferente y prioritaria para convertirla en una realidad con todas las garantías", apuntaó.

De este modo, Rus recordó que mejorar los costes del transporte procurará "más carga de trabajo", mencionando la mejoría que se produciría en áreas como la agroalimentaria, la automovilística o la aeronáutica, relativa al transporte de las cajas de cambio o de piezas de aviones, entre otras. En cuanto a la zona franca, incidió en que, salvo las que ya están ubicadas, "los nuevos inversores que llegarán serán muy puntuales y excepcionales si no tienen garantizada la conexión marítima, con una navegabilidad del río que permita el acceso de flota mediana; la conectividad ferroviaria, que parece que sí está obteniendo presupuesto, y la de transporte de carretera", donde mencionó la necesidad de conectar la zona sur del puerto con la SE-40.

Respecto a las conexiones, detalló que en la zona de la esclusa se va "a monitorizar la situación de modo que el transporte pueda pasar evitando el puente del V Centenario". "Se trata de pequeños parches para ayudar a paliar la situación ante la falta de infraestructuras estratégicas", explica, dejando claro que la zona franca es "una decisión estratégica para traer espacios de producción de productos pero ha que garantizar la movilidad".

El presidente de la patronal sevillana también hizo referencia a la terminal logística de Majarabique, criticando que "se diga que tenemos que ir a empresas de tamaño más grande", ya que se pregunta "cómo se busca ese tamaño y dimensión para ser más competitivos si después instalan estas terminales".

"No se ha hecho el dragado de profundización y ahora permiten una terminal en Majarabique para que se lleve los tráficos actuales del Puerto de Sevilla. Con dos terminales serán más costes y menos competitividad, por lo que nos adelantarán otros puertos", adviertió.

Rus concluyó incidiendo en que Marajabique "es una realidad que hará que crezca Huelva, que ya tiene unos magníficos resultados, con la importancia del petróleo y el gasóleo y del gas, mientras que puertos como el de Sevilla, que cada año son menos competitivos, con más pérdidas, irán a menos".

El presidente de la patronal sevillana ha demostrado siempre tener muy presente el Puerto de Sevilla en la lista de sus reivindicaciones de mejoras para la ciudad. Sin ir más lejos, en el arranque de su segundo mantado pronunció un discurso donde hizo un repaso de los proyectos empresariales y las inversiones públicas y privadas que, en su opinión, permanecen bloqueadas por problemas achacables a la Administración. Entre ellos citó los edificios de la Gavidia y Altadis, Sevilla Park -zona comercial y de ocio prevista en el Puerto-, las Atarazanas, la Ciudad de la Justicia, el Metro, el dragado y los túneles de la SE-40. El presidente de la CES los situó en el marco de la «indolencia clásica de Sevilla», un estado de cosas que provoca que «otras provincias nos adelanten calladamente». Destacó la buena experiencia que ha supuesto en este sentido la colaboración con los sindicatos.

En ocasiones ha proclamado que los sevillanos "ni debemos ni podemos darle la espalda al río". "Hay quienes quieren el dragado muerto y enterrado", dijo hace tres años, y apuntó a que "cada día que pasa, sin tomar una decisión juega en nuestra contra y puede volverse contra todos".

"El impulso económico que Sevilla necesita pasa necesariamente por el desarrollo de la Sevilla industrial y de servicios, capaz de impulsar industrias modernas y con afán de estar en los nuevos mercados exteriores. No necesitamos sectores títere, sino empresas competitivas y creadoras de empleo y riqueza".

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