Calle Rioja

El problema es Cataluña (o Singapur)

  • Salidas. El euro, la deuda, la economía global y los riesgos para la maltrecha salud democrática centran un apasionante y académico debate en la Facultad de Derecho .

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Un Plácido sin Berlanga. Es el futuro que dibujan tres catedráticos, tres especialistas. Tocayo cinematográfico de Plácido Fernández-Viagas Bartolomé, presidente de la Asociación Derecho y Democracia que delegó en su vicepresidente, Carlos Carrera, la moderación de un debate en tres frentes temáticos: la crisis económica, la institucional, la del modelo europeo. Y en tres áreas geográficas: la global, la nacional, la continental. 

"Me han parecido muy interesantes vuestros planteamientos, pero no habéis respondido a la pregunta". José Manuel Gómez Muñoz, catedrático de Derecho del Trabajo, interpeló a los que le precedieron, José María O'Kean, catedrático de Economía, y Javier Pérez Royo, de Derecho Constitucional. La pregunta era para salir corriendo. ¿Sobrevivirá la democracia a la crisis?

¿Qué crisis?, preguntaría el clásico. ¿Cuándo nace? En los ochenta, con las políticas de Reagan y Thatcher. En 2000, con la llegada del euro. Salirnos del euro "sería un disparate", en palabras de O'Kean. "Soy un defensor del euro, pero qué mal nos hemos integrado en el euro", según Gómez Muñoz. Y ya no valdrían las devaluaciones de la peseta. "Habría que hacer una quita. ¿Quién le va con una quita a los alemanes?".

Frente a datos abracadabrantes de sus compañeros de mesa, como los tres billones y 500.000 millones de euros de deuda de España -"tres años y medio sin comer para pagar la deuda"- (O'Kean) o la pregunta de Gómez Muñoz: "¿Qué ha pasado con los 45.000 millones de euros del Fondo Social Europeo? Eso son dos rescates"; frente a eso, Pérez Royo aportó la nota optimista del mayor ciclo constitucional sin interrupciones de nuestra historia.

Los tres catedráticos suspenden para junio y septiembre a la clase política. O'Kean dice que la dependencia de la construcción que hizo las autopistas, la Expo y los Juegos de Barcelona alentó un sector que sirvió "para financiar a los partidos políticos, ayudar a los Ayuntamientos y que hubiera gente que se llevara el dinero". Gómez Muñoz culpa a los políticos europeos de "soltar la correa del capitalismo salvaje", ayudados por una jurisprudencia que merma los derechos sociales inspirada por jueces de nuevos países sin tradición de esos derechos metidos "con demasiada prisa para no dejarlos en el limbo político". En el caso de Pérez Royo, el sistema político no ha sabido proteger a la sociedad. Los partidos no han respondido a las exigencias. "No lo saben hacer. Yo tampoco lo sé, si lo supiera estaría haciendo política y no dando clase".

De la crisis económica, argumenta el ex rector de la Hispalense, se saldrá "más pobres y sufriendo muchísimo". Pero no opina lo mismo de la integridad territorial, "eso sí se puede llevar por delante el ordenamiento constitucional". Pendiente de las catalanas, España pasó por riesgos peores "y es con Inglaterra el único país que tiene las mismas fronteras en los últimos cinco siglos".

Las fronteras para sus colegas están más lejos en un mundo cada vez más cercano. "La economía global es como los altares barrocos", dice O'Kean, "le han quitado los adornos y le quedan cuatro polillas". Sugiere observar dos países, Singapur y China, "regímenes totalitarios con buenos resultados económicos". "No hemos hecho este recorrido para terminar trabajando como los chinos", apunta Gómez Muñoz.

Si se resolviera la crisis, según O'Kean, "los alemanes no tendrían el enorme poder que tienen". Gómez Muñoz refuta el entreguismo a la troika, al Fondo Monetario Internacional, critica a "los voceros apocalípticos del reduccionismo neoliberal".   

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