"Tendremos que retrasar juicios para evitar otro caso Mari Luz"

  • El magistrado cree que, para mejorar el control de la ejecución de sentencias, los jueces tendrán que celebrar más tarde las vistas ante la sobrecarga de trabajo

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El magistrado Francisco José Guerrero Suárez aspira por segunda vez a convertirse en el nuevo decano de los juzgados de Sevilla, en las elecciones que tendrán lugar el 18 de abril y en las que se enfrenta a Federico Jiménez Ballester, el candidato a la reelección en el cargo.

-¿Por qué se presenta de nuevo?

-Porque las cosas no han cambiado en los últimos cuatro años. Mi interés es participar para incentivar la creación de nuevos órganos, buscar inmuebles dónde ubicarlos y fomentar que a la Administración de Justicia lleguen funcionarios preparados y técnicos.

-¿Y cómo se consiguen esos objetivos?

-Hay que hacer llegar al ámbito político de la Administración de Justicia la necesidad urgente de crear los nuevos órganos y que los interinos estén bien formados. Esto se consigue con el apoyo de las juntas sectoriales de jueces y con unas mejores relaciones con la Administración de Justicia.

-¿Cree usted que hasta ahora esas relaciones no son buenas?

-Creo que hay que mantenerlas. El mutuo conocimiento hace que la relación sea fluida.

-Se ha referido a la creación de nuevos órganos y a su ubicación. ¿Cómo valora el cambio de la Ciudad de la Justicia al Puerto de Sevilla?

-Hay una indefinición, un futurible. Pero las necesidades son de ahora. Hay que decirle a la Junta que la Justicia en Sevilla necesita inmuebles, así como medios materiales y humanos desde ya.

-Perdone que insista, pero ¿qué le parece el cambio de sede judicial propuesto?

-Le corresponde a la Administración dotar de inmuebles a la Justicia y lo que queremos los jueces es que se nos oiga, porque tenemos mucho que decir. No hay una clara definición [del proyecto] y lo que pedimos es que se dote de manera urgente. Se nos ha informado de distintas posibilidades y éstas no se han cumplido. La situación es insostenible: carecemos de salas de vista, de archivos, los espacios están sobreutilizados y en estas condiciones no se puede trabajar. La creación de nuevos órganos está imposibilitada.

-¿Confía usted en que la ciudad judicial funcionará en 2010?

-Uno no puede pronunciarse para cuándo, pero hay una necesidad urgente de nuevos inmuebles para la Justicia.

-El caso Mari Luz ha abierto una profunda crisis que ustedes atribuyen al exceso de trabajo y advierten de que puede volver a ocurrir.

-Esta situación de colapso y exceso de trabajo se ha puesto en conocimiento de las juntas de jueces de lo Penal, del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) desde hace años. La planta de juzgados de lo Penal es insuficiente, cumplimos con exceso el módulo de entrada de asuntos y de ejecutorias. Con respecto a éstas, hay ejecutorias que provienen de los juzgados de Instrucción en funciones de guardia y de los de Violencia de Género. Hasta ahora ha habido un interés en la producción de juicios y sentencias, pero no se ha estimado que el juez tenga que estar encima de las ejecutorias y que el trabajo de ejecutorias era menor. Por el contrario, los jueces dedican buena parte de la mañana a celebrar los juicios y a las ejecutorias, mientras que por la tarde ponen las sentencias en casa.

-¿Y cuál es entonces la solución a este problema?

-O se crean nuevos órganos especializados en tramitar las ejecutorias o nuevos juzgados donde la carga de trabajo sea más racional. Para nuestra tranquilidad sería mejor crear juzgados especializados, pero entiendo que es mejor crear juzgados penales como los que hay ahora, porque el juez conoce el asunto desde el principio, tiene conocimiento de las personas y de su situación, y se resuelve con mayor agilidad.

-Hasta el CGPJ ha reconocido fallos en el sistema de inspección.

-El sistema funciona si hay un número de asuntos racional, si los funcionarios están bien formados y si hay una buena dotación de medios en el juzgados. Pero los juzgados trabajan un 45 por ciento por encima del módulo de entrada en las ejecutorias y los señalamientos de juicios y dictado de sentencias también están muy por encima de las previsiones. Intentamos señalar los juicios lo antes posible, pero habrá que pensar en retrasar los señalamientos para tratar las ejecutorias.

-Casos como el de Santiago del Valle influyen, al final, en la mala imagen de la Justicia.

-Inciden en la mala imagen de la Justicia, pero es sorprendente que cuando el ciudadano acude a un juzgado se lleva una buena impresión. Una cosa es la opinión pública y otra es la situación de saturación de los juzgados desde hace años. Hay que ir creando servicios comunes y caminar hacia la oficina judicial. También hay que definir si el juez es el director de la oficina, porque entonces habría que cambiar la ley. Actualmente hay una indefinición y alguien tendrá que decir si somos absolutamente responsables de todo lo que ocurre en la oficina judicial.

-¿Qué le parece el debate sobre la cadena perpetua?

-Entiendo que el debate es sobre si tenemos sobrecarga o no y cuáles son nuestras funciones. La cadena perpetua es un debate en el que ahora mismo no estamos.

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