La sociedad civil que se mueve

  • La Asociación Mujer y Trabajo envía a seis universitarias sevillanas a visitar el Parlamento Europeo

“No podemos dejar todo en manos de los políticos. En Europa se están cociendo muchas cosas y la sociedad civil no se puede quedar con los brazos cruzados”, afirma María Eugenia Sánchez Valdayo, presidenta de la Asociación Mujer y Trabajo, en lo que es una verdadera declaración de intenciones de la entidad que se ha constituido formalmente hace muy poco tiempo, pero que ya ha organizado iniciativas muy interesantes en torno a los derechos humanos, a la mujer y a la conciliación entre trabajo y familia.

Compuesta por 12 mujeres, todas profesionales –la propia María Eugenia es pedagoga y tiene una consultora, Codem Formación– forma parte de una “un lobby de opinión, New Women for Europe (mujeres nuevas para Europa), con sede en Bruselas y en el que participan distintas ONG”.

Entre ellas, la Asociación de Antiguas Alumnas de las Irlandesas, que María Eugenia presidió en su día y que  tiene otorgado el estatus consultivo  con el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas y por ello, explica Lucía Valdivia Borrero, el derecho de acudir a las reuniones del Ecosoc sobre el ámbito que le atañe, fundamentalmente la educación y la situación de la mujer.

Lucía, estudiante de sexto curso de Derecho y Económicas en la Universidad Pablo de Olavide, ya ha acudido, a sus 24 años, en dos ocasiones a Nueva York para asistir a dichas reuniones. Asimismo, y como miembro de la Asociación de Antiguas Alumnas de las Irlandesas, donde conoció a María Eugenia, ha sido la encargada de reclutar a las seis delegadas, incluida ella misma, que iban a viajar en febrero a Estrasburgo para conocer el Parlamento Europeo.

Para Lucía, que ya había residido en Bruselas el año anterior, no era la primera visita a Estrasburgo. Tampoco era la primera expedición que organizaba María Eugenia junto a la Asociación de Antiguas Alumnas de las Irlandesas, ya que un año antes viajó otra expedición de antiguas alumnas, acompañadas por la propia María Eugenia.

Este año, además de Lucía, viajaron a Estrasburgo Marta y María Lorenzo Grandes, Mariel Rodríguez, Nina Rodríguez-Vizcaíno Solís y Ángela García Romero. Previamente, llevaron a cabo unas jornadas sobre la UE con Luis Pérez-Prat, catedrático de Derecho Internacional y vicerrector de Relaciones Institucionales e Internacionales de la UPO.

En el Parlamento Europeo tenían acceso libre al salón de conferencias con traducción simultánea. “Un lujo”, asegura Lucía. Allí, junto a un grupo de 50 jóvenes de países católicos de la UE, recibieron conferencias de europarlamentarios como la doctora Anna Zaborska (Eslovaquia, presidenta del comité de los derechos de la mujer e igualdad de género, en especial la conciliación del trabajo y la familia.

La experiencia resultó muy enriquecedora, afirma Lucía, “porque, además de herramientas legales, pudimos contar con la experiencia personal de una mujer, madre, trabajadora y gran profesional en su campo que ha sido capaz de conciliar su vida laboral y familiar”. Algo que, en su opinión, es especialmente difícil “por la falta de tiempo y de políticas de ayuda, sobre todo en la empresa privada. Al final, llegas a la conclusión de que no es tanto cuestión de educar a las mujeres, que lo tenemos claro,  sino también a los hombres”.

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