Las transferencias hacia Lipasam crecerán un 45% para evitar su quiebra

  • La empresa de limpieza elabora un plan económico hasta 2011 para acabar con los ejercicios con pérdidas que han elevado la deuda hasta los 47 millones · La entidad, además, tendrá que aplicar un severo recorte de gastos en este periodo

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La empresa municipal de limpieza de Sevilla, Lipasam, ha decidido tomar medidas para evitar la situación de quiebra que se le avecina de manera inminente si no corta la sangría de pérdidas anuales que sufre actualmente. La empresa que dirige Rafael Pineda ha elaborado un plan económico financiero con el que pretende acabar con estos ejercicios en números rojos e incluso alcanzar beneficios para el año 2011, a través de un importante incremento de las transferencias del Ayuntamiento y un recorte aún más importante de sus gastos. Este plan económico será aprobado el próximo viernes por el Pleno municipal y posteriormente por la Junta de Andalucía.

Lipasam tiene actualmente una deuda de 47 millones de euros -a finales de 2007- , que crece a un ritmo de un 10% anual, por lo que si mantuviera esta situación podría colocarse perfectamente cerca de los 80 millones de euros en este mismo horizonte de 2011 "y esto es inasumible. Cada empresa tiene un límite de deuda y Lipasam ya está llegando a ese límite, por lo que tenemos que tomar medidas si no queremos estrellarnos", explicó el gerente de Lipasam, Rafael Pineda. Por ello, los responsables financieros de la empresa municipal han estado trabajando unos cuatro meses en la elaboración de este plan económico, en coordinación con la Delegación de Hacienda del Ayuntamiento y con algunos contactos con la misma Administración autonómica.

La fórmula resultante de estos trabajos parece simple: la solución a la delicada situación financiera de Lipasam pasa por aumentar los ingresos y reducir los gastos, como en cualquier empresa privada. La situación peculiar en este caso es que los ingresos proceden de los impuestos de los sevillanos y los gastos sirven para ofrecer un servicio fundamental para la ciudad como es la limpieza y la recogida de residuos.

En el apartado de los ingresos, la medida que aporta el plan financiero es un aumento considerable de las transferencias que cada año se envían desde los Presupuestos del Ayuntamiento a las arcas de Lipasam para su funcionamiento. El plan establece un aumento de estas transferencias desde los 73,6 millones de euros que se han recibido para este ejercicio de 2008 hasta los 106,8 millones que se prevén transferir en el año 2011. Es decir, un incremento de un 45,1%, muy por encima del 6% anual de media que ha aumentado esta partida en los últimos años. De esta forma, la transferencia en 2009 será de 86,1 millones de euros (un 16,9% más respecto al año anterior); en 2010, de 100,8 millones de euros (un 17% más); y en 2011, de 106,8 millones (un 5,9% más respecto al ejercicio precedente).

Además de este aumento de las transferencias destinadas al normal funcionamiento de la empresa, el Ayuntamiento también realizará cada año sucesivas ampliaciones de capital con las que se incrementarán los fondos propios de la empresa para sanear su balance de cara, sobre todo, a futuras operaciones bancarias. El capital de Lipasam se ha ampliado este año en 4,5 millones de euros, que para el próximo ejercicio se elevará hasta los 29 millones.

No obstante, el aumento de los ingresos no servirá para nada si no se ejecuta al mismo tiempo un férreo control de los gastos, origen del grave problema financiero que tiene actualmente la empresa de limpieza. Para ello, el plan económico financiero que será aprobado el próximo viernes por la Corporación establece un ritmo de crecimiento anual máximo del 4,5%, que permitirá que en el año 2011 la cuentas dejen de ser deficitarias y alcancen un ahorro positivo neto de 1,5 millones de euros, lo que significa que Lipasam conseguirá sus primeros beneficios en muchos años, además de una reducción importante de la deuda.

Esta reducción de costes "nunca supondrá ni una reducción del empleo ni de la capacidad adquisitiva de los trabajadores de Lipasam", adelantó Rafael Pineda, que explicó que la reducción de costes en este capítulo de gastos -el más importante dentro de los presupuestos anuales de la empresa- se hará "sobre la masa salarial en su conjunto y no sobre los salarios concretos de los trabajadores". Esto significa que Lipasam reservará una partida global para el total del capítulo laboral y tomará decisiones en función a la coyuntura económica. Si la inflación se reduce sobre los valores actuales, los salarios de los trabajadores crecerán algo menos y dejará margen "para crear incluso más empleo", resaltó el gerente de la empresa. Si, por el contrario, la inflación se mantiene en valores tan altos como los que existen en la actualidad, "tendremos que utilizar otras fórmulas porque los empleados mantendrán en todo caso su capacidad adquisitiva, y habrá que intervenir en otros conceptos, como una reducción de las horas extras disponibles para trabajar o de algunos servicios especiales".

De igual manera, la capacidad inversora anual también dependerá de la evolución económica general, aunque evidentemente tendrá un ritmo mucho menor al de años anteriores, "en los que ha aumentado prácticamente al mismo ritmo al que ha crecido la ciudad, a la que siempre hay que dar servicio y como las transferencias no llegaban se tiraba de créditos a corto plazo que han generado esta situación". La aplicación estricta de esta política de contención de gastos debe permitir, por ejemplo, que este apartado de las cuentas no supere los 99,1 millones de euros, frente a los 94,9 millones previstos para este ejercicio 2008, "aunque estamos intentando rebajarlo".

Si el nuevo plan económico y financiero se cumple en los términos que ahora se marcan sobre el papel, la empresa municipal tendrá un balance saneado a finales del año 2011. Para entonces, la deuda no sólo no habrá crecido, como ha hecho en los últimos años, sino que incluso se habrá reducido hasta los 39,5 millones de euros, puesto que el aumento de las transferencias incluirá las cantidades destinadas a amortizar los préstamos actuales lo que unido a la contención de gastos permitirá reducir los débitos. Al mismo tiempo, los fondos propios de la empresa se situarán en los 12 millones de euros, un tercio de la deuda "una proporción que habitualmente se considera normal, sobre todo a la hora de captar nuevos créditos de los bancos".

Con esta nueva situación, los responsables pretenden finiquitar la situación con la petición de un nuevo crédito de 30 millones de euros que se pagará con cuotas iguales -y asequibles para las cuentas de la empresa- durante los próximos 20 años. "Este crédito nos permitirá dejar una Lipasam completamente saneada y sin ninguna amenaza para su futuro más próximo".

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