Benedicto XVI llega a EEUU

  • El Papa fue recibido a su llegada a Washington por George Bush y las autoridades católicas del país · Ratzinger reconoció durante el vuelo su "vergüenza" por los escándalos de los sacerdotes pederastas

El Papa Benedicto XVI llegó ayer a Washington en su primer viaje oficial como pontífice a Estados Unidos, en el que además de la capital visitará Nueva York. La entrevista, hoy, con el presidente estadounidense, George W. Bush, en la Casa Blanca, el discurso ante las Naciones Unidas el viernes y dos misas multitudinarias en ambas ciudades serán los puntos clave de la visita, que concluirá el domingo.

A las 16:11 hora local (22:11 hora española), Benedicto XVI pisó suelo estadounidense y fue recibido al pie de la escalerilla por el propio Bush, su esposa, Laura, y Jenna, una de sus hijas.

Al recibir al pontífice, Bush realizó una leve inclinación de cabeza y le estrechó la mano mientras se intercambiaban unas palabras.

Después lo saludaron Laura y Jenna Bush, que también estrecharon su mano. Mientras duraban los saludos, los dos centenares de invitados a presenciar la llegada del Papa se hacían oír con gritos y vítores al pontífice.

A continuación, Bush y el Papa caminaron hacia la terminal de recepción de invitados de la base aérea, donde desaparecieron de la vista del público.

El gesto de George W. Bush acudiendo a recibir al Papa no tiene precedentes: nunca un presidente de Estados Unidos abandonó su residencia de la Casa Blanca y acudió a la base aérea de Andrews a recibir a un dignatario extranjero.

Benedicto XVI sabe que llega a un país donde se ha cuestionado duramente a la Iglesia católica por los escándalos vinculados a la pederastia de algunos clérigos, asunto sobre el que habló claramente durante el vuelo con los periodistas: "Para mí es difícil comprender cómo es posible que estos sacerdotes hayan traicionado su misión de curar, de ofrecer el amor de Dios a esos niños", lamentó. De esta forma, ni siquiera esperó a posar pie en tierra para valorar una polémica que ya se preveía que iba a tratar en su viaje de seis días.

La primera visita pastoral del Pontífice a Estados Unidos tendrá momentos de carga simbólica y política. Antes de partir del Vaticano, Benedicto XVI grabó un mensaje para expresar su deseo de "abrazar espiritualmente" a los católicos estadounidenses, a quienes pidió rezos por el "éxito" de al visita.

Hoy, día de su cumpleaños, recorrerá las calles de Washington en un coche panorámico después de reunirse con el presidente norteamericano. Por la tarde, se reunirá con los obispos del país, parte de uno de los episcopados más grandes del mundo. El presidente estadounidense, al parecer, no tiene intención de hablar demasiado sobre la situación actual en Iraq con el papa Benedicto XVI durante sus conversaciones de hoy en la Casa Blanca, según dijo su portavoz, Dana Perino.

En cambio, los dos líderes podrían tocar la situación en Líbano, donde vive una importante y antiquísima comunidad cristiana y que atraviesa una grave crisis política, agregó la portavoz gubernamental.

Perino reconoció el desacuerdo que existe entre Washington y el Vaticano sobre la guerra en Iraq. Pero "creo que ahora estamos de acuerdo en que con la estrategia que está en pie actualmente en Iraq, lo más importante que podríamos hacer sería consolidar la situación, anclarla en la libertad y la democracia para permitir la libre práctica de las religiones", dijo Perino.

Pero "realmente -insistió la portavoz- no creo que el presidente tenga planeado destinar mucho tiempo a conversar sobre Iraq con el Papa", comentó. El presidente estadounidense tiene pensado conversar con el pontífice sobre los derechos humanos, las libertades religiosas, la lucha contra el terrorismo y contra los extremistas, "en particular, en Medio Oriente", pero también sobre la ayuda a África, afirmó.

Mañana, Benedicto XVI presidirá una misa en un estadio de béisbol, a la que se prevé la asistencia de unas 45.000 personas. Posteriormente, mantendrá un encuentro con los exponentes del sector de la educación católica, precedente del que por la tarde le llevará a reunirse con unos dos centenares de representantes de otras religiones.

Ya el viernes, el Papa viajará a la ciudad de Nueva York, donde durante esa jornada y los días siguientes llevará a cabo distintos actos, entre los cuales se encuentra una reunión con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, un discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas o la visita a la Zona Cero, donde rezará por las víctimas del 11-S y por la paz en el mundo.

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