Los niños españoles, entre los últimos del mundo en reconocer acoso escolar

  • España tiene el mayor porcentaje de niños que reconocen haber participado en una pelea en los últimos doce meses.

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España es uno de los países del mundo desarrollado en los que los niños de 11, 13 y 15 años reconocen en menor medida que han sido víctimas de acoso escolar y, sin embargo, nuestro país es el que tiene el mayor porcentaje de los que sí declara haber participado en una pelea. Estos datos, incluidos por Unicef en su informe Bienestar infantil en los países ricos, un panorama comparativo, reflejan que el porcentaje de menores de Italia, Suecia y España, por este orden y con poco más de un 10%, es muy bajo a la hora de reconocer que han sufrido acoso escolar al menos una vez en los últimos dos meses.

Sin embargo, España, de entre la treintena de países estudiados, es el único en el que el porcentaje de los niños encuestados que confiesa haber participado en una pelea, al menos una vez en los últimos doce meses, supera el 50%. Estas cifras cobran actualidad esta semana tras conocerse que se investiga el suicidio por posible acoso escolar de una alumna del colegio Santo Angel de Gijón, y en Vigo, un menor lleva un mes sin ir al colegio Santa Cristina de Lavadores por la presunta agresión de un compañero.

El psicólogo educativo Jesús Ramírez, que trabaja en el departamento de Orientación del colegio Fuentelarreyna (Madrid), asegura a Efe que cada vez se detectan más casos de bullying o acoso escolar "entre iguales y en edades más tempranas". Pero reconoce que desde el colegio es "muy difícil" de detectar porque los agresores suelen actuar "en lugares y momentos en que saben que no son observados y aleccionan bien a sus víctimas para que no cuenten nada".

Lituania, con más del 50%, ocupa el primer lugar del estudio en el porcentaje de alumnos que confiesa ser víctima de acoso escolar, según el documento de Unicef, cuyo responsable en España de Políticas de Infancia, Gabriel González, destaca que una pelea puede no tener que ver con acoso pues éste, a veces, no es físico sino "un arrinconamiento o un mote". Ramírez, que imparte en su centro un programa sobre cyberbullying, recomienda "adelantarse a los acontecimientos" impartiendo seminarios desde 1o de Primaria y haciendo hincapié entre los padres para evitar este tipo de conductas.

Unicef subraya que ser víctima de acoso escolar puede hacer que la vida de un niño se convierta en un infierno y dar lugar, entre otros problemas, a depresión y absentismo. A los niños que participaron en las encuestas del estudioConducta de salud en niños en edad escolar, realizado por la OMS en 2009-10 y recogido por Unicef en su reciente informe, se les dio la siguiente definición de acoso escolar: "Decimos que un estudiante sufre acoso escolar cuando otro estudiante o grupo de estudiantes le dice y hace cosas malas o desagradables".

También es acoso escolar cuando un alumno "es repetidamente objeto de burla de una forma que no le gusta o si se le margina deliberadamente. Pero no es acoso escolar cuando dos alumnos con una fuerza o energía similares pelean o discuten. Tampoco es acoso escolar si la burla se realiza de una forma amistosa o como parte del juego".Las peleas entre alumnos a la salida de los centros fue de un 12% el pasado curso, según el registro de casos de la Defensora del Profesorado de la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE), Inmaculada Suárez.

El dato es similar a 2010-11 (13%) y demuestra que el problema "realmente existe" aunque no sea generalizado y se oculte porque saber que cerca de un determinado instituto hay peleas no beneficia al mismo, comenta Suárez. Frente al dato español, Alemania, con poco más de un 20%, es el país con el porcentaje más bajo de niños que declaran haber participado en una pelea. "Los primeros sorprendidos somos nosotros porque la percepción del nivel de violencia que hay en las aulas españolas no es ese, y llama la atención que es contradictorio con los niveles muy bajos de víctimas de acoso escolar", concluye González desde Unicef.

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