El horizonte de la 'e-igualdad'

  • Las desigualdades de género también se expresan en la profunda brecha digital que sufren las mujeres en España, independientemente de su nivel de formación

¿Está o no está dispuesta a asumir de verdad la sociedad española que dejar de lado a las mujeres es tirar por el desagüe el talento de más de la mitad de un país? El discurso de lo políticamente correcto dice que sí; la tozuda realidad, que quizá mañana, pero con fuertes resistencias a aceptarlo. Para saber exactamente qué está pasando hacen falta datos. Datos que en las fuentes de información generales no están desagregados por sexo. Como parte del Proyecto e-igualdad -financiado por el Plan Avanza del Gobierno para el desarrollo de la sociedad de la información y en el que participan la Fundación Directa, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la asociación E-mujeres- Cecilia Castaño, catedrática de Economía Aplicada de la UCM, coordina la búsqueda de ese tipo de información y su posterior análisis. Ese trabajo ha cuajado en varios estudios que son el armazón de la primera aproximación de este tipo hecha en España sobre género y brecha digital, articulada alrededor de un observatorio específico. La profesora Castaño presentó ayer en Sevilla el Proyecto e-iguladad en general y los últimos datos sobre mujeres y acceso a las TIC en España en particular. Junto a ella, otras dos expertas, Ángeles Sallé y Angustias Bertomeu.

"Sin datos no hay visibilidad -explica Castaño-, por eso hacía falta un observatorio desde el que colectar y analizar datos: las mujeres estamos diez puntos por detrás de los varones en el uso de internet en Europa. Y, si queremos cambiar eso, hay que saber por qué la realidad es así".

Existe, para Castaño, una brecha digital de género en el acceso a internet, sólo corregida en términos relativos por el hecho de estar empleada. A más edad, menos mujeres con acceso a las TIC. A más estudios, más acceso. Sin embargo, esta situación esconde una segunda brecha digital: la de intensidad de uso. Y aquí el factor educativo ya no ofrece explicaciones tranquilizadoras: las mujeres con estudios universitarios utilizan internet a diario un 20 por ciento menos que los hombres. "Eso es preocupante, porque sólo con datos no se explica ese desfase", precisa Castaño. Y una tercera brecha para las internautas: la de uso. Los hombres, según el análisis del observatorio del Proyecto e-igualdad de los datos de encuestas oficiales sobre uso de internet en los hogares, navegan para buscar servicios y ocio; las mujeres, a la búsqueda de información sobre el cuidado de la salud, ofertas formativas y necesidades de su familia. A la hora de comprar por internet, los hombres, a más edad, más compra; las mujeres dejan de comprar conforme van cumpliendo años. Ellos adquieren material informático y software. Ellas, productos para el hogar. En todos los niveles académicos. En cuanto a las habilidades en las TIC, otra brecha más, que se mide en 30 puntos porcentuales de desventaja para las mujeres, concretada en las tareas avanzadas, como utilizar una hoja de cálculo o comprimir archivos. "No es un asunto tecnológico: es un desafío de inclusión social al que debe responder toda la sociedad", dice Castaño.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios