El mayordomo del Papa le pide perdón en una carta

  • El Vaticano asegura que Paolo Gabriele ha admitido sus "errores" al Pontífice por la filtración de documentos confidenciales.

El mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, de 46 años, detenido el 24 de mayo y actualmente en arresto domiciliario, acusado de robar y filtrar documentos reservados del pontífice, ha pedido perdón a Benedicto XVI en una carta en la que admite sus errores y expresa arrepentimiento, aseguró su abogado Carlo Fusco. Fusco, en declaraciones que publica el diario italiano Corriere della Sera, afirmó que Gabriele ha escrito al Pontífice "una carta confidencial" que ha sido ya entregada a la Comisión Cardenalicia creada por Benedicto XVI y que preside el purpurado español Julián Herranz. Según el abogado "nadie" ha leído la carta, excepto los tres cardenales que forman esa comisión: Herranz, de 82 años, el eslovaco Jozef Tomko, de 88 años, y el italiano Salvatore De Giorgi, de 82 años. Pese a que dice que no ha leído la misiva, Fusco asegura en la misma Gabriele "admite sus errores y pide perdón".

El abogado reiteró al diario lo ya dicho el pasado día 21 cuando le fue concedido al mayordomo el arresto domiciliario: que Gabriele, según se desprenden de las investigaciones, actuó en solitario, sin cómplices "internos o externos", es decir de dentro del Vaticano o de fuera. Gabriele, conocido como Paoletto, es hasta el momento el único indagado oficialmente por el robo y filtración de cientos de documentos reservados enviados al papa Benedicto XVI, que han sido publicado por la prensa italiana y en el libro Sua Santitá, del italiano Gianluigi Nuzzi.

El escándalo de las filtraciones de documentos reservados de la Santa Sede, conocido ya como Vatileaks, se desató a principios de año, cuando una cadena de televisión italiana sacó a la luz unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en EEUU, Carlo María Viganó, en las que denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana. Cinco días más tarde fue detenido Gabriele, que ha pasado casi dos meses encerrado en una celda de seguridad del Vaticano y el pasado día 21 le fue concedido el arresto domiciliario, a la espera de que el juez instructor, Piero Bonnet, decida si lo envía a juicio.

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