El sureste asiático perderá en este siglo tres cuartas partes de bosque

  • La región afronta el peligro de que desaparezca el 40% de su biodiversidad si sigue el actual ritmo de deforestación · Expertos piden en el Día Mundial de la Tierra un esfuerzo conjunto a gobiernos y ONG

El sureste asiático -uno de los grandes pulmones del planeta- perderá tres cuartos de su superficie original de bosques y el 40% de la biodiversidad que habita en ellos en los próximos cien años si se mantiene el actual ritmo de deforestación. Así lo afirma el Centro para la Biodiversidad (ACB,, sus siglas en inglés) de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean), que alertó de que la destrucción de las junglas contribuirá a que decenas de especies de flora y fauna ya en peligro de extinción desaparezcan.

Con ocasión del Día Mundial de la Tierra, que se celebra hoy, el ACB, con sede en Filipinas, sostiene que la región se enfrenta a una "grave amenaza" si no pone freno a la deforestación, explicó su director, Rodrigo Fuentes.

Fuentes atribuyó al desarrollo urbanístico y a la recalificación de áreas forestales para la construcción las causas principales de la degradación de las selvas del sudeste asiático, que representan cerca de la mitad del total del planeta.

Junto al voraz apetito de los promotores inmobiliarios, otros factores son la reconversión de terrenos de cultivo y pantanos, la minería y la agricultura extensiva. "Se necesita un esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad, no sólo de los gobiernos y las ONG, de lo contrario el futuro es muy sombrío", indicó.

La deforestación también ha provocado la pérdida de centenares de miles de hectáreas de arrozales, y ello ha desatado una crisis por la carencia de arroz, cuyo precio se ha duplicado en los últimos dos meses y seguirá aumentando, según todos los pronósticos.

Integran la Asean Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

De estas naciones, Myanmar, Camboya, Indonesia y Laos son las que más padecen el impacto de la tala ilegal de bosques, que sucede ante la pasividad de las autoridades corruptas, que llenan sus bolsillos mientras las empresas madereras esquilman los bosques.

La isla indonesia de Sumatra, donde antaño campaban a sus anchas los tigres, ha perdido en las últimas décadas el 80% de sus bosques.

Indonesia sufre además el impacto de los incendios, que cada año queman decenas de miles de hectáreas de sus junglas a mayor ritmo que cualquier otra país, circunstancia que incluso le llevó en 2007 a entrar en el Libro Guinness de los récords. Borneo, tan sólo durante 1998, vio arrasadas hasta cinco millones de hectáreas de selva.

En la última la Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU, que se celebró el pasado diciembre en Bali, se acordaron ayudas para la reforestación y protección de bosques en los países en vías de desarrollo, y medidas urgentes para combatir las emisiones de gases contaminantes que producen los fuegos, pero todavía es pronto para evaluar su grado de aplicación, aseguró Fuentes.

Además, cualquier iniciativa será insuficiente si no persigue de forma clara a quienes hacen un negocio de la destrucción del hábitat y de la flora y la fauna que lo consideran su hogar, advierte el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Las actividades de tráfico ilegal de animales tiene su centro operativo en Bangkok, donde son vendidas a intermediarios de China que los llevan a Hong Kong, Taiwán o Singapur, una diminuta ciudad-estado que importa cada año casi 10.000 animales protegidos y cerca de 400.000 pieles, según datos de WWF.

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