Aprender ciencia también es divertido

  • Pequeños Alquimistas acerca la ciencia a los más jóvenes con talleres los fines de semana

¿Quién dijo que aprender ciencia no era divertido? Como cualquier otra actividad extraescolar, la divulgación científica tiene también su hueco entre la música, la pintura, el deporte o los idiomas. Es la apuesta que hace cada semana Pequeños Alquimistas con talleres enfocados a acercar los experimentos científicos a los más jóvenes de una forma amena y asequible.

Pequeños Alquimistas es el resultado de la unión de tres pasiones: los niños, la enseñanza y la ciencia. Así lo explica Almudena Gil, la promotora de este negocio que en septiembre abrió su local en la calle Reposo, entre Calatrava y Torneo. Tras pasar por varios laboratorios de análisis, esta sevillana doctora en Ciencias Químicas se decantó por el emprendimiento como la mejor opción para continuar su carrera profesional. Una alternativa que espera convertir en un referente de la enseñanza científica para niños.

"Hay una carencia grande de lo práctico mientras que la teoría es excesiva", asegura Gil en cuanto a la formación en ciencias, motivo suficiente que le lleva a realizar sesiones de apoyo para resolver trabajos o dudas de clase, así como experimentos y proyectos de mayor envergadura. El planteamiento de Pequeños Alquimistas, según asegura la emprendedora, es que chicos de primaria y secundaria vengan cuando quieran por siete euros la hora. El espacio abre todas las tardes entre semana. "Allí tiene un cajón donde dejan lo que van creando", indica Gil, que recuerda que el objetivo es despertar la vocación en los más jóvenes, a los que pide que traigan ideas de casa.

Durante los fines de semana se concentra el plato fuerte del proyecto: talleres de ciencia espectáculo donde aprender a elaborar papel reciclado, extraer ADN, fabricar bioplástico, hacer la cromatografía de las hojas para ver sus pigmentos, mediciones del tiempo, tensión superficial o ilusiones ópticas. Este sábado y domingo se dedicarán a la extracción de hierro de los cereales y a la absorción en los bebes. Estos talleres temáticos cuentan con dos turnos de hora y media de duración, a las 11:00 y a las 12:30, con equipos formados por diez niños a un precio de 10 euros. "Es interesante ver cómo investigan y aprenden la metodología científica, llegando a conclusiones por sí solos. Se trata de fomentar la pasión por descubrir la ciencia, dándoles las guías para lograrlo", comenta Gil.

Al margen, Pequeños Alquimistas ofrece bonos mensuales para aquellos padres interesados en que sus hijos refuercen los conocimientos que aprenden en la escuela o como vía para pasar el tiempo libre. Son bonos de 4 horas por 20 euros o de 8 horas por 30. A esto se unen futuros acuerdos que Gil ya tiene en mente con colegios para excursiones y encuentros.

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