Bocados de una dulce tradición

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tejas dulces de sevilla

Cuenta Lola Algarrada que sus primeros recuerdos de las tejas dulces se remontan a "los días especiales en casa cuando las mujeres nos encerrábamos en la cocina para hacerlas" . Hoy, esta sevillana de 32 años forma parte de un proyecto, el de su familia, que ha convertido una receta heredada a través de varias generaciones en un próspero negocio. La empresa Tejas Dulces de Sevilla elabora artesanalmente estos bocados tradicionales, que pueden encontrarse en varios puntos de venta y en la tienda que la familia ha abierto en pleno centro de la ciudad.

El pasado mes de noviembre la Plaza del Pan recibía a un nuevo negocio. Tras abrir su propio obrador, Tejas Dulces de Sevilla decidió apostar también por una tienda. "Pensamos que el centro de la ciudad era la mejor ubicación para llegar tanto al público sevillano como al turista", explica Lola, que no para de responder preguntas de los clientes que pasan frente a la tienda sobre las particularidades de este dulce. De almendra o de coco, las tejas "se elaboran de forma totalmente artesanal a partir de la receta que ha utilizado siempre la familia de mi madre", cuenta la joven, que se vio obligada por la crisis a aparcar su estudio de diseño gráfico y a probar suerte en otro sector.

Con la ayuda de su padre -un veterano emprendedor y coleccionista- la familia puso en marcha el negocio y ya piensan en abrir una nueva tienda así como en ampliar las variedades de tejas. Pero el propósito de la empresa va más allá y su objetivo es ir sumando a su oferta otros productos artesanales. "Nuestra idea es que sean hechos en Sevilla aunque no es indispensable", explica Lola. La primera experiencia la están llevando a cabo con la venta de vidrios de la antigua fábrica de La Trinidad procedentes de la colección privada de la familia.

Estas tejas sevillanas despiertan el interés de amantes de lo dulce de todas partes, ya que es un producto que cuenta con una gran tradición. En la tienda se venden en distintos formatos: paquete de 50 gramos (2,5 euros); de 125 gramos (en bolsa o en tarrina, a 6 euros) y de 250 gramos (a 10 euros).

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