Salir de noche: La Cacharrería, un clásico en el barrio de 'las setas'

  • El local abrió hace siete años y está regentado por Agnola Domínguez y Pepe Taguas.

Dicen que el desayuno es la comida más importante y, tanto es así, que en La Cacharrería se sirve a cualquier hora del día y de la noche. El negocio abrió hace siete años en Regina, una calle con encanto y encantada con los mojitos y caipiriñas que se sirven en el local cuando la tarde se echa encima. Las tartas caseras son el otro gran reclamo de La Cacharrería, que ha creado en torno a ella una gran familia de la que forman parte clientes habituales pero también anónimos que tienen la suerte de toparse con ella aunque sea al menos una vez en la vida.

Agnola Domínguez y Pepe Taguas son los propietarios de La Cacharrería, donde todo -desde la decoración del local hasta la selección del último ingrediente- se hace de manera artesanal. Agnola siempre ha trabajado en la restauración y Pepe es orfebre pero han sido sus viajes y vivencias los que les han llevado a desarrollar un modelo de negocio diferente. Varios tipos de pan- la estrella es el que hornean ellos mismos- quesos, cereales con frutas, mermeladas artesanales y dulces componen su amplia carta de desayunos con precios que van desde los 1,9 euros y que sientan tan bien por la mañana como a la hora de la merienda. Desde primera hora de la tarde el local comienza con otro de sus grandes rituales, la elaboración de mojitos y caipiriñas, que se sirven al estilo tradicional y desde 2,5 euros. Esa es la hora también en la que los más golosos cogen fuerzas para la noche con una ración de tarta (con café son 3 euros). Las opciones son tan amplias como apetitosas y de zanahoria con canela o naranja con almendras son sólo algunos ejemplos.

La tarde es el gran momento para disfrutar del ambiente multicultural -es parada obligatoria para turistas y estudiantes Erasmus- que caracteriza a La Cacharrería, que sin embargo cuenta entre sus principales clientes con los propios vecinos del barrio.

El conocido como montadito cacharrero es la mejor fórmula para aplacar el hambre cuando llega la noche y acompañarlo de una cerveza de la tierra (se sirve a 0,90 céntimos) es obligado ritual. Las copas, a cinco euros, se sirven como todo en este local, con el deseo de que el cliente sepa que en esta casa tiene la suya.

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