Un amor musical arraigado en el flamenco

  • Este sevillano nacido en 1978 tuvo su primera guitarra con 11 años. A partir de ese momento, nunca dejó de pulsar las cuerdas, y desarrolló la capacidad de componer lo que vive a través del flamenco. Hace menos de un año lanzó un disco autofinanciado titulado 'Lunares'.

"Niño no cojas la guitarra". Y la cogía. Fue la prohibición más destacable que David Garrido recuerda de su padre en su más temprana edad. Un par de décadas después, sigue rememorando con humor esa anécdota dado que, posiblemente, gracias a esa molesta recomendación paterna hoy este cantautor se dedique al flamenco. "Ya entonces, de chico, cogía el instrumento y me inventaba cosas sobre la marcha", apunta Garrido. Procedente de una familia apasionada al flamenco y residente en el barrio trianero del Tardón, este cantautor sevillano compatibiliza su inquietud artística con su trabajo en Mercasevilla: "Por muy cansado que esté debido las horas que echo allí, casi todos los días ensayo por la noche con mi guitarra acústica. La música siempre va conmigo". Le gusta que la gente le escuche y sienta lo que él siente en el escenario. "Las canciones me salen porque me tienen que salir, es algo espontáneo en mí", comenta a la hora de explicar cómo surge la idea de crear una música. Al hablar de su reciente disco apunta: "Lunares lo he llamado así por todo lo que representa: la fiesta, la alegría y las tradiciones que tienen que ver con Sevilla". "También es por la luna, lo lunático. Lunaticos, de hecho, es cómo me refiero a mis seguidores", añade. David Garrido es un cantautor arraigado a su música, el flamenco y, por ende, también a su tierra, Sevilla. Un ejemplo de cómo perseguir un sueño, por mucho que cueste.

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