El aperitivo con sello de alcalareño

  • El vermut Florum ha obtenido este año una puntuación de 88 puntos (muy bueno) en la Guía Peñín

Hace muchos años el momento del vermut era el de ruptura de la rutina, la hora del aperitivo. La excusa perfecta para hablar de cómo iba el día cuando los grupos de whatsapp eran alrededor de una mesa o en la barra de un bar. En Alcalá de Guadaíra hay unos emprendedores que tienen claro que se debería volver a esa costumbre de más charla entre amigos cara a cara y menos a través de la pantalla.

El vermut Florum es hijo de la ilusión de una pareja: Miguel Ángel Alonso y Pilar Fernández de Mera y del padre de ella, José Fernández de Mera. Los dos últimos son enólogos y Miguel Ángel Alonso cambió la forma de ejercitar la psicología desde la consulta a buscar la empatía entre todos alrededor de un buen vermut .

Por encima de todo se trata de un producto artesanal en continuo perfeccionamiento, tanto que tienen como proyecto el próximo lanzamiento de la variedad blanca. Quienes lo prueban rememoran los vermuts de antaño. Los tres tienen el firme propósito de convertirse en una referencia enológica de Alcalá de Guadaíra y Sevilla.

Pero también nace con vocación nacional. De hecho, este año Florum ha sido presentado a la Guía Peñín de Destilados y Vermut. La puntuación obtenida fue de 88 puntos, quedando a sólo dos de la calificación de Excelente. Según explica Miguel Ángel Alonso, el más puntuado este año ha alcanzado los 93.

Florum es el hijo de una historia que comenzó en los 60 cuando José Fernández de Mera dejó su Torrealba de Calatrava camino de Madrid para estudiar enología. Después trabajó en varias bodegas como en Montilla, donde tuvo su primer contacto con el vermut. Desde allí, fue a Ulldecona (Tarragona), donde perfeccionó durante cuatro años el conocimiento que tenía sobre el vermut puesto que muy cerca de esta localidad, en Reus es donde se produce por primera vez el vermut en España (1838).

José Fernández de Mera fue profesor en la Escuela de la Vid de Madrid, que entonces era FP. "Durante este tiempo hacía vermut para consumo propio. Hace dos años decidimos sacarlo a la venta y comenzamos a estudiar cómo darle forma al producto", recuerda Miguel Ángel Alonso.

El vermut es, en líneas generales, un vino aromatizado con hierbas, plantas y diferentes especias. "Los aromas que utilizamos nosotros son muy clásicos. Quienes lo han probado dicen que les recuerda a los que se tomaban en los años 60 ó 70 del siglo pasado. Está elaborado con vino blanco de la variedad airén. En cuanto a sus características, destacan los aromas cítricos que recuerdan a la cáscara de naranja, a los que se añaden la canela, el regaliz y el ajenjo, que aporta el amargor", describe Alonso. Este tipo de bebida era usada como aperitivo puesto que, según se creía, contribuía a aumentar las ganas de comer.

Respecto a su utilización, además de como base de cóctel (más habitual en el vermut blanco), es un gran condimento para la cocina, aportando más aroma a los guisos de carne. "Incluso este año algunos de los consumidores de Florum han hecho torrijas utilizando el vermut y el resultado ha sido satisfactorio", comenta Alonso.

Las características del producto hacen posible su elaboración en función de la demanda recibida, sobre todo a través de las redes sociales. Actualmente, además de en Sevilla, se puede beber Florum en La Rioja, Navarra, Castilla-La Mancha y Madrid.

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