Un monstruo que devora libros

  • Colombre acoge actividades y talleres relacionados con la literatura, además de las iniciativas propias organizadas por el propio espacio

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El colombre es un monstruo marino que salió de un cuento del escritor italiano Dino Buzzeti para dar nombre a un pequeño local de Triana que, según la voluntad de sus creadores, acoge actividades culturales a pequeña escala relacionadas con el mundo de la literatura. Lo que era un antiguo polvero se ha convertido en un acogedor espacio con capacidad para 35 ó 40 personas, de un carácter casi familiar y en el que hay un pequeño escenario, un sofá y una nevera. Sin embargo, su característica más llamativa es la cantidad de libros que pueblan las paredes del espacio cultural Colombre.

La idea parte de dos amigos que se conocen desde hace años, Pedro Gozalbes y Rafael Delgado. El primero es licenciado en Filología Hispánica y se dedica al sector editorial, mientras que el segundo es educador social. Su afición a la literatura hizo que comenzaran a acumular libros que después vendían de forma ambulante o en ferias, y, para guardar todos esos tomos, utilizaban como almacén el local de un callejón que une las calles Febo y Esperanza de Triana.

"Las idas y venidas con amigos para enseñarles el sitio hicieron que cada vez quisiéramos hacerlo más habitable, más cómodo", afirma Gozalbes para explicar que la idea de utilizar el almacén como espacio cultural procede tanto de su propia inquietud como de las iniciativas de las personas que, por aquel entonces, empezaban a frecuentar Colombre. Poco después se registraron como asociación cultural, inaugurando el centro de forma oficial el 6 de octubre de 2012.

Después del parón veraniego, comenzaron la nueva temporada el pasado 5 de octubre. Desde su creación, mantienen una importante línea de trabajo relacionada con la narración oral, como el recital Cuentos en ascuas, que se celebrará el 15 de noviembre, y espectáculos de títeres como Revoltosas maniobritas, que se desarrollará el día 23; ambos dirigidos a un público adulto. También han organizado recitales de poesía y presentaciones de libros -algo que quieren impulsar en este nuevo curso- e, incluso, actuaciones musicales y teatrales, sobre todo, como complemento de otras actividades.

Como espacio propiamente dicho, acoge cursos y talleres de diverso ámbito, pero sus creadores apuestan por cualquier tipo de iniciativa que no tenga lugar físico para su celebración o eventos de otras asociaciones de fuera de Triana que quieran diversificar su oferta. Además, desde el 5 de noviembre, Colombre esta abierto los martes y los jueves de 17:00 a 20:30: "La gente puede venir a leer, tomarse un café, presentarnos sus propuestas", señala Rafael Delgado para explicar su idea de cómo fomentar la interacción con los libros.

La mayoría de los eventos que se desarrollan en Colombre son los viernes y los sábados y comienzan a las 21:30, aunque abre una hora antes y cierran después de que acaben. El objetivo es propiciar el diálogo, tanto entre los asistentes como con el propio artista, algo que es posible gracias a la cercanía que permite el pequeño local. El precio de los espectáculos ronda los cuatro euros, de los cuales tres son para el profesional y uno para el propio espacio, aunque hay algunos de puertas abiertas. Además, Gozalbes y Delgado han creado recientemente la figura del socio Colombre. De esta manera, pretenden fidelizar a su audiencia más asidua, con ventajas como descuentos en los cursos o invitaciones a espectáculos.

La intención de estos dos sevillanos es seguir aumentando la programación, aunque "poco a poco", como destaca el filólogo. Su próximo proyecto es organizar un ciclo de cine, siempre relacionado con la literatura, gracias al proyector que han adquirido recientemente. Ninguno de los dos quiere ir demasiado rápido con esta iniciativa que, afirman, está teniendo una acogida por parte del público que no esperaban. Sin embargo, Rafael Delgado no descarta la posibilidad de crecer, aunque asegura que no le gusta esa palabra: "Colombre nació únicamente como una inquietud cultural, pero si en el futuro aumenta su calado, estaremos igualmente contentos".

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