Revolución en los tebeos

  • Baja la fiebre por el manga mientras que las grandes editoriales replantean su errática política de publicaciones en el año 2011.

Tiempos de cambios en el mundo del cómic. El próximo mes de enero comienza a funcionar El Catálogo del Cómic, la nueva editora de tebeos que se ha quedado con toda la cartera de DC Cómics que estaba en manos de Planeta. Batman, Superman, Nuevos Titanes, La Liga de la Justicia, cambian de bando en una apuesta arriesgada, en un mercado en recesión y con una serie de personajes que no tienen el gancho, para los seguidores de los superhéroes, como pasa con los de la factoría Marvel, también huidos de Planeta en dirección a Panini hace un tiempo.

Esta nueva pérdida pone aún más en evidencia la errática política que en cuanto al cómic tiene Planeta D'Agostini. Como ejemplo, el abandono casi total de la BD, el tebeo europeo fundamentalmente nacido en Francia o Bélgica. Las novedades en 2011 han sido mínimas en este campo.

Pero Planeta no es la única de las grandes que parece ir con el paso cambiado. Norma Editorial cierra también un ejercicio complicado en la que su cartera de cómic europeo ha caído en picado, apostando por tomos integrales, en una línea seguida ya con anterioridad, con desigual suerte, por Planeta.

También hay aires de cambios, y de muchas incógnitas, en Glenat. Los editores nacionales de este grupo francés acaban de independizarse. Queda por ver qué rumbo van a seguir, sobre todo teniendo a Joan Navarro, seguidor de la línea clara muy personal, al frente de este proyecto. Por lo pronto, tras un repunte en la edición de la BD hace unos meses, vuelve a reducir sus novedades, persistiendo en el abandono de series y dejando con ello colgados a sus seguidores.

Frente a las grandes, y además de El Catálogo del Cómic, 2011 ha sido el año del afianzamiento de NetCom2, una joven editorial que distribuye su producción a través de un reducido número de librerías especializadas en todo el país y con la venta por internet, además de un especial mimo a sus lectores, algo que no se hace notar en otras empresas del sector. Su apuesta por recuperar a los personajes del histórico Jacques Martin, como Alix o Lefranc, en la más pura línea clara, que se ha ido incrementando en los últimos meses con otros autores. Por si fuera poco, se atreven incluso a editar una revista. ¡Hay que tener valor!

Junto a ello, 2011 ha servido también para que editoriales pequeñas o medianas, como Aleta, Dolmen, Astiberri o la más joven OO1 Ediciones, se hayan asentado en el difícil mercado del cómic europeo, dejando el manga en manos, fundamentalmente, de Glenat, Norma y Planeta.

En todo caso, el popular cómic japones tampoco está viviendo uno de sus mejores momentos. Ya no se vende tanto ni hay tantos seguidores de las grandes series. Incluso en Japón algunos dibujantes, que controlan directamente la producción de su obra, han decidido recortar capítulos para mantener la atención de sus jóvenes lectores.

¿Acaso es que no se produce un relevo generacional? Francisco Asencio, propietario de la tienda Leviatan de Cádiz, considera que sí. La evolución natural para muchos seguidores de este arte era iniciarse en el manga o en los superhéroes para, a medida que se cumplían años, pasarse a la BD. Pasó en su momento con los niños de Mortadelo, Pulgarcito, Bravo o, incluso, Trinca, que acabaron comprando el Cimoc, Vibora, 1984 o el primitivo Totem para culminar su afición con los álbumes que hoy copan el mercado.

"No sé si por la crisis económica o por los cambios de gustos, pero el manga ha dado un fuerte bajón. Siempre se habían mantenido en cuanto a ventas a la par que los superhéroes, pero han sido éstos los que han tomado la delantera. Y frente a ellos, el cómic europeo sigue siendo el gran marginado".

Casi abandonado o maltratado por las grandes editoriales, Francisco Asencio destaca que en los últimos meses son las pequeñas editoriales, que en su mayoría se acaban de unir en la Asociación de Editores de Cómic, las que más miman este mercado, con especial cuidado en la edición de álbumes, aunque ello suponga costes más elevados. Lo cierto es que el seguidor de BD comienza a tener ya una cierta edad y, por el momento, dispone de una capacidad adquisitiva superior a los seguidores del manga y los superhéroes que les permite realizar estas compras.

"No sé por qué se perdió esa época de numerosas revistas (finales de los 80 y los 90) donde había una apuesta clara por los autores españoles. Ahora es cierto que cada mes salen al mercado muchos títulos, pero contados españoles". Y eso que Paco Roca marca con Arrugas una cifra de ventas (40.000 ejemplares en su octava edición) que sólo alcanzaba Francisco Ibáñez en los buenos tiempos de Mortadelo y Filemón.

De cara al futuro, y para muchos ya el presente, las dudas están en el formato del cómic digital. Editoriales como Norma han abierto esta ventana aunque aún muy limitado en títulos y, sobre todo, calidad del producto. "Considero que todavía estamos en una fase muy embrionaria, con un formato nada cómodo para leer viñetas, muy lejos de lo que es un álbum o un cómic con grapas (habitual en los seriales de superhéroes)".

Mientras tanto, el papel sigue mandando. En su tienda Leviatan, Francisco Asencio cierra el año con superventas como Los muertos vivientes o Los vengadores. ¿Y manga o BD? "Pues desgraciadamente no hay ningún título que haya despuntado durante el año que ahora termina".

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