Valladolid | sevilla · la crónica

Ridículo batacazo

  • Con el partido tan frío como la tarde, el Sevilla encarrilaba la partida en seis minutos, pero la roja a Luis Fabiano devolvía al rival al partido · El Valladolid se apoyó en la zurda de Canobbio para dar la vuelta al marcador

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No era habitual en el Sevilla de hogaño un batacazo como el de ayer en Zorrilla, pero la expulsión de Luis Fabiano iba a darle a la tarde un giro mortal para los de Jiménez. Tras adelantarse con goles de Renato y de Jesús Navas, Luis Fabiano vio la segunda amarilla y el Valladolid se vino arriba para acortar al filo del descanso y luego darle la vuelta con dos zurdazos de Canobbio. Un batacazo que, dados los caminos para su encuentro, puede calificarse de ridículo.

Se trata, dentro de una tarde invernal, de volver a la senda anterior, a la buena. La cita es contra un inferior, claramente inferior, situado diez puntos por debajo en la tabla y, repito, en el corazón de una tarde oscura de puro gris, fría a más no poder y con una lluvia que se inicia un par de horas antes del inicio y que se hace como un suplicio más en una tarde inhóspita y que parte con el compromiso para el Sevilla de volver a las andadas.

Y es que los dos últimos resultados le han puesto una sordina excesiva cuando el tolosano Pérez Lasa ordena que empiece el baile. A esa hora se desvela la alineación que, como es habitual, tan celosamente guarda Jiménez y es un Sevilla compuesto por Palop en la portería y defensa con Konko, Squillaci, Escudé y Fernando Navarro, contrafuerte para Duscher, referente arriba Luis Fabiano y acompañándole Jesús Navas, Maresca, Renato y Romaric.

Ya en cancha se ve a un Sevilla extraño, pues Romaric tiende a irse al centro y Fernando Navarro es un defensa, bueno, pero sólo eso, un defensa. Quiere decirse que ha de fiar su producción por fuera a lo que haga Jesús Navas en la diestra. Alineación rara, el partido que aparece tan frío como la Tarde, Pérez Lasa que saca la primera tarjeta cuando sólo van siete minutos y tampoco es para tanto y el Valladolid que no se sabe si es carne o pescado, pero confirmándose que cuanto hace es previsible.

Estábamos pensando en que el Sevilla habría de fiarlo todo a lo Navas sacase a estribor y por ahí va a pegar el Sevilla su primera contra, mortífera por cierto. De un libre en contra, el Sevilla saca petróleo mediante Romaric, éste abre muy adelantado a Navas y el palaciego enfila la portería rival, deja que Asenjo salga, se la pone a Renato y el electrónico empieza a decir que gana el Sevilla.

Y si no quieres caldo, Valladolid, la segunda taza llega en una combinación de artesanía en que la toca casi todo el Sevilla para que Jesús Navas agarre una volea y ponga aquello muy favorable, prácticamente visto para sentencia, pero ese afán tarjetero de Pérez Lasa va a permitir que el equipo local vuelva a meterse en el partido. Luis Fabiano había visto una amarilla por remolonear y retrasar el saque de centro tras el segundo gol y ahora ve la segunda por tirarse, segunda, a la calle y la tarde que se complica.

Le da alas esa superioridad numérica al equipo vallisoletano que, además, se encuentra con un testarazo de Sesma al filo del descanso para que al asueto se vaya con todo en el aire. El Valladolid no es gran cosa, pero está a un solo gol del empate y cuenta con un elemento más, luego las previsiones para la reanudación han perdido mucho optimismo desde la óptica blanca, roja en esta desapacible tarde.

Pero lo peor estaba por llegar, pero que mucho peor. Mendilíbar había apelado al uruguayo Canobbio en detrimento del ineficaz Escudero y aquello iba a ser mano de santo para los designios pucelanos. Estaba el Sevilla más aculado de la cuenta y ya Fazio jugaba por el tarjeteado Duscher. La inferioridad numérica influía y el Valladolid apretaba cuando Canobbio hizo la primera faena para el Sevilla.

Demasiados apuros para un Sevilla infinitamente mejor que el contrario y llegaría el gol del triunfo local en un libre botado modélicamente por Canobbio. Decididamente, la salida a escena del charrúa, más la forma timorata de embocar el Sevilla la continuación iban a ser decisivos para el fracaso.

Y es que a falta de casi media hora para el final no tuvo el Sevilla poder de reacción. Jiménez cambiaba piezas, pero no daba con la tecla y sólo puede argüir la posibilidad de penalti en lance de Marcos con Navas. Pero es que cuando es Pérez Lasa el encargado de poner paz, lo más posible es que la paz no empiece nunca y que todos se vayan a casa con una ensalada de tarjetas.

La expulsión de Luis Fabiano determinó la tarde, pero no puede el Sevilla dilapidar un marcador como el que tenía si es que pretende volver a ser gente en nuestro fútbol. Se concatenaron muchos factores, cierto es, pero no puede el equipo de Jiménez estar tan al pairo de las tempestades. Fue un batacazo tan inesperado como insólito, tan inaudito como ridículo.

3 - Real Valladolid: Sergio Asenjo; Pedro López, García Calvo, Nano, Marcos; Álvaro Rubio (Vivar, min. 49), Medunjanín; Pedro León (Borja, min. 82), Jonathan Sesma, Escudero (Canobbio min. 46); y Goitom.

2 - Sevilla: Palop; Konko, Squillaci, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Maresca (Armenteros, min. 67), Romaric, Duscher (Fazio, min. 46); Renato (Fernando, min. 85), y Luis Fabiano.

Goles: 0-1: Min. 18. 0-2: Min. 23, Maresca. 1-2: Min. 43, Sesma. 2-2: Min, 51, Canobbio. 3-2: Min. 63, Canobbio.

Árbitro: Pérez Lasa (Comité Vasco). Amonestó a Marcos, García Calvo, Fernando Navarro, Konko, Squilacci, Duscher, Jesús Navas y Luis Fabiano, en dos ocasiones, expulsado en el minuto 34.

Incidencias: Partido de la novena jornada de liga diputado en el Estadio Zorrilla ante 14.700 espectadores.

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